La deuda mexicana no bajará de los niveles registrados en 2020 durante los próximos seis años, de acuerdo con proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Los niveles de deuda del gobierno mexicano en relación al Producto Interno Bruto (PIB) cerraron 2020 en 60.6%. El FMI estima que la cifra será de 60.5% en 2021 y subirá poco a poco en los seis años subsecuentes, cerrando en 60.8% cuando termine 2026.
El nivel es considerablemente mayor al de años previos. En 2018, la deuda mexicana en relación al PIB nacional fue de 56%, y bajó hasta 53% en 2019, antes de brincar a más de 60% el año siguiente.
Aunque el nivel de deuda será alto para México, será considerablemente menor al de otros países y regiones. El promedio global estimado por el FMI para los próximos seis años ronda el 99% del PIB mundial; para las economías avanzadas, la deuda rondará el 120%; para economías emergentes, el promedios será de 73% para finales de 2026; y en América Latina, rondará 75%.

Las presiones ejercidas por la pandemia del COVID-19 sobre las finanzas públicas han sido extraordinarias. La crisis sanitaria, sumada a la económica, obligó a los gobiernos a abrir la cartera para invertir en sus programas de vacunación, en mejorar su infraestructura hospitalaria, ensanchar las filas de su personal de salud y echar a andar programas de apoyo económico para hogares y empresas.
México fue un caso de excepción. Aunque se dedicaron recursos adicionales al sistema nacional de salud y a la compra de vacunas, además de a un programa de microcréditos para familias y negocios pequeños, el gasto público para contrarrestar los efectos de la pandemia fue menor. El gasto público neto avanzó apenas 0.2% al cierre de 2020, con un alza de 1.8% en el gasto programable y una caída de -4.2% en el no programable.
El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha insistido una y otra vez en el éxito de su estrategia para manejar la crisis sanitaria y económica del COVID-19, subrayando el rechazo a un mayor endeudamiento.
“No tendremos necesidad de alterar, ni lo haríamos bajo ninguna circunstancia, los equilibrios macroeconómicos. Nunca gastaríamos más de lo que ingresa a la hacienda pública ni tampoco nos endeudaríamos para financiar el presupuesto”, declaró en el discurso de los primeros 100 días de su tercer año de gobierno.
En su reporte sobre deuda y déficits fiscales, el FMI señaló que espera que “los ingresos se recuperen un poco y se anticipa que el gasto relacionado a la pandemia disminuya gradualmente, con variaciones significativas entre países”.
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