La mejoría que refleja la economía nacional hace probable que Moody’s y Fitch cambien la perspectiva de la calificación soberana de México de ‘negativa’ a ‘estable’, tal como lo hizo Standard and Poor’s (S&P) hace unos días, refiere el análisis de Tendencias Económicas. Sin embargo, advierte que pese a que el panorama luce mejor, las cifras podrían no mantenerse, ¿por qué? Básicamente, las agencias financieras internacionales ven un mejor panorama de México porque su deuda, como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB), bajó, pero esta reducción no obedece a una “férrea disciplina del gasto”, sino a los excedentes de operación del Banco de México del ejercicio fiscal 2016, que ascendieron a 321,000 millones de pesos. De acuerdo con cifras oficiales, cuando inició la administración de Enrique Peña Nieto, la deuda soberana nacional representaba 37.7% del PIB del país. Al cierre de 2016 llegó a 50.2%, y –con ello- las calificadoras “pusieron el grito en el cielo e hicieron cualquier cantidad de amenazas, en un entorno donde, además, había que preocuparse por la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca”. La deuda de México sumó 9.797 billones de pesos al cierre del 2016, y al 31 de marzo finalmente bajó a 9.230 billones de pesos, es decir una diferencia de 567,351 millones de pesos.
“Sería muy bueno que el gobierno de México realmente tuviera excedentes entre lo que recauda y lo que gasta, lo cual hubiera permitido reducir su deuda, porque hablaría de un equilibrio muy importante en sus finanzas públicas finalmente, pero nada más lejos de la realidad”, señala el documento.