México difícilmente podrá aspirar a mayores niveles de crecimiento, competitividad y estabilidad democrática mientras persistan las barreras estructurales que limitan la participación plena de las mujeres en la economía, aseguró la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex).
Según el organismo, el rezago en aspectos como empleo formal, liderazgo empresarial, inclusión financiera y corresponsabilidad en las tareas de cuidados no solo afectan a las mujeres, sino que también restringen el potencial productivo del país.
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Actualmente, las mujeres representan 40.5% de las personas que tienen un empleo formal en México.
Sin embargo, la diferencia de ingresos entre la formalidad y la informalidad refleja la importancia de ampliar el empleo con seguridad social a las mujeres.
Mientras una trabajadora formal percibe en promedio 12,971 pesos mensuales, en la informalidad el ingreso promedio ronda los 6,331 pesos, casi la mitad, refirió Coparmex, a través de un reporte, con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer.
A esto se suma la persistencia de la brecha salarial.
En sectores vinculados al bienestar social, cuidados, salud y educación —donde seis de cada 10 trabajadores son mujeres—, el salario promedio de las féminas es 10% menor al de sus colegas hombres.
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Además, el peso del trabajo no remunerado también afecta más a las mujeres que a los hombres. Las labores domésticas y de cuidados equivalen a 23.9% del Producto Interno Bruto (PIB), un ámbito en el cual las mujeres realizan 72.6% de ese trabajo.
Aunque siete de cada 10 mujeres tienen un producto financiero formal, organismos como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) refieren que las féminas obtienen créditos de menor monto y enfrentan mayores obstáculos para financiar proyectos propios.
La desigualdad también se refleja en el liderazgo empresarial. Datos del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) indican que solo 3% de las direcciones generales en empresas son ocupadas por mujeres, mientras que apenas 4% de las compañías están presididas por ellas.
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De mantenerse el ritmo actual, la paridad en estos cargos se alcanzaría hasta 2043.
Ante este panorama, Coparmex destacó que la desigualdad económica femenina se ha convertido en uno de los principales frenos estructurales del desarrollo nacional.
“Sin igualdad económica para las mujeres, no habrá crecimiento sólido ni estabilidad duradera ni desarrollo incluyente”, advirtió el organismo.
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En este sentido, la Confederación llamó a colocar la igualdad económica en el centro de la agenda pública y corporativa, al impulsar mayor formalidad laboral, infraestructura de cuidados, mejores condiciones de financiamiento y mayor presencia femenina en puestos de alta dirección.
De esta manera, liberar el talento productivo de las mujeres es clave para fortalecer la competitividad y el crecimiento de México, concluyó Coparmex.
GC





