La economía mexicana se desacelerará en 2023, con un menor dinamismo en remesas y exportaciones, así como persistentes presiones (aunque más moderadas) en materia de inflación, estimó Banco Base.
Para la institución financiera, México tiene “muchos” retos, el principal de ellos es la relación comercial con Estados Unidos por el proceso abierto de consultas en materia energética.
“Si el proceso se va a panel y falla en contra de México, se podrían enfrentar multas o aranceles”, señaló.
Otro riesgo es la posibilidad de recesión en Estados Unidos, ante el incremento agresivo en las tasas de interés. Se estima que el país vecino tiene una probabilidad de 48 por ciento de caer en una leve recesión a finales del 2023, lo cual implicaría para México una desaceleración económica.
(Sin embargo), si la recesión es moderada o fuerte, se convertiría también en recesión en México por las menores exportaciones, apuntó.
“Asumiendo que Estados Unidos cae en una leve recesión a finales del 2023 y muestra un crecimiento de entre 0.9 y 1.5 por ciento, después de alrededor de 2 por ciento en 2022, la economía mexicana podría crecer cerca de 1.7 por ciento, lo que implica una desaceleración”, expuso el grupo financiero.
Estima que se enfriará la entrada de remesas al crecer entre 6 y 8 por ciento en 2023, mientras que para las exportaciones se prevé un crecimiento de entre 7 y 9 por ciento.
A nivel internacional, dijo, el costo logístico está disminuyendo y las cadenas de suministro se van arreglando, esto disminuye las presiones inflacionarias, pero le resta oportunidad relativa a México por nearshoring.
Gabriela Siller, economista en jefe de Banco Base, comentó que para la inflación se estima que cierre 2023 en un nivel cercano a 5 por ciento.
Con ello, consideró que Banco de México le seguirá el paso a la Fed solo hasta una tasa de 11.5 por ciento en México (5.5 por ciento en Estados Unidos) “y existe una alta posibilidad de un recorte de 25 puntos base a finales del 2023 en México, desacoplándose de la política monetaria de la Reserva Federal que se espera que en 2024 empiece a recortar la tasa de interés”.
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Para el tipo de cambio, la especialista proyecta que subirá de 20 pesos por dólar por la menor oferta de dólares, dada la desaceleración en exportaciones, remesas, inversión extranjera directa, así como el posible desacoplamiento de la política monetaria del Banco de México con la Reserva Federal de Estados Unidos.
“Se estima que podría estabilizarse alrededor de 20.20 pesos por dólar y subir a un máximo de 20.50 pesos. Encima de 20.50 pesos por dólar implicaría un escenario de mayor riesgo económico o político para México”, dijo.
Otro punto relevante será la percepción, tanto local como internacional, sobre las elecciones federales a llevarse a cabo en 2024.
“Si se deteriora el ambiente político, podrían darse salidas de capitales, subidas en el tipo de cambio y nuevas presiones inflacionarias, lo que obligaría al Banco de México a seguir subiendo la tasa de interés”.
La mayor cautela también provocaría una caída de la inversión fija bruta y un pobre crecimiento del consumo, desacelerando aún más a la economía mexicana. Este escenario también podría darse en el caso de nuevas reformas que generen incertidumbre, particularmente relacionadas con el INE y el Banco de México, añadió la economista.
FP





