La reciente reducción de la calificación de la deuda de Petróleos Mexicanos (Pemex) no significa que también se va a degradar la calificación de la deuda del gobierno mexicano, que actualmente es de BBB-, advirtió Fitch Ratings.

Hace unos días, Fitch Ratigs degradó la calificación de Pemex de BB- a B+, con perspectiva negativa, al advertir varios riesgos para empresa por su alta dependencia del gobierno federal para cumplir con sus compromisos de pago, entre otras razones, lo que ha sido considerado por analistas como la antesala para una posible revisión a la baja de la deuda pública de México.

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Sin embargo, Carlos Morales, director de Riesgo Soberano de Fitch Ratings en México, descartó de momento esta posibilidad.

En el foro “Entendiendo los desafíos e incertidumbres en medio de las oportunidades”, organizado por Fitch, el especialista expuso que las calificaciones de deuda, ya sea de entidades públicas o privadas, solo reflejan qué riesgo corren esas entidades de caer en incumplimiento de pagos.

En el caso del gobierno mexicano no se advierte, por ahora, una situación especialmente compleja por lo que su calificación de deuda se mantiene igual.

Sin embargo, Carlos Morales aceptó que si bien la revisión de la deuda de Pemex no implica que se degradará la calificación del gobierno mexicano, los apoyos financieros del gobierno a la empresa productiva del Estado sí pueden generar presiones para las finanzas públicas, ya que en la presente administración, la compañía ha requerido de varias transferencias de dinero.

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El directivo también aclaró que, de momento, las elecciones federales de 2024 no constituyen un riesgo que puedan poner en cuestionamiento la calificación de la deuda pública de México.

“Ya contabilizamos el periodo electoral de 2024 en nuestro análisis de calificación. Y en este momento, dado lo que hemos visto y el récord de México, no vemos una presión significativa sobre la calificación soberana”, aseguró el experto.

Los elementos que sí pudieran generar un cambio en la calificación crediticia del gobierno mexicano consisten en un crecimiento económico menor a lo esperado, un incremento significativo de la deuda pública como proporción del Producto Interno Bruto (PIB), o bien graves problemas de gobernanza en el país, concluyó Morales.

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Este lunes, el presidente Andrés Manuel López Obrador manifestó ayer su frustración por las malas calificaciones crediticias otorgadas en los últimos días por Fitch y Moody’s Investors Service a Pemex, a quienes acusó de actuar “en función de intereses”.

El mandatario lamentó que no hayan tomado en cuenta que, en la presente administración, la deuda de Pemex ha disminuido 15.5%.

“Desde luego, está muy difícil ganarle a los leguleyos de las calificadoras, son tecnócratas, marrulleros, que seguramente van a decir ‘sí, pero hay otras variables’”, se quejó el mandatario.

GC