El subgobernador del Banco de México (Banxico), Gabriel Cuadra, señaló que en la próxima reunión de política monetaria la Junta de Gobierno del instituto central debería adoptar un enfoque de “esperar y ver” antes de tomar una decisión sobre la tasa de interés, en un entorno donde persisten diversos factores de riesgo para la inflación.

En entrevista para Norte Económico, el podcast de Grupo Financiero Banorte, el funcionario explicó que, de cara a la valoración de la postura monetaria en 2026, los integrantes de la Junta deberán considerar múltiples elementos.

En primer lugar, apuntó que si bien la tasa de referencia nominal y la tasa real exante se mantienen por encima de sus promedios históricos, ya no se encuentran en los niveles atípicamente elevados observados a inicios de 2025.

Cuadra añadió que otro factor relevante será la evaluación de los efectos derivados de la implementación de impuestos especiales a ciertos productos, como cigarros y bebidas azucaradas.

Al respecto, subrayó que “los genéricos directamente afectados por los cambios impositivos representan 2.2% de la canasta del Índice Nacional de Precios al Consumidor”, lo que en principio acota el impacto directo de estas medidas sobre la inflación general.

No obstante, indicó que también será necesario poner especial atención a los aranceles aplicados a importaciones provenientes de países con los que México no mantiene un tratado comercial, ya que estos podrían ejercer presiones al alza sobre los precios de distintos bienes.

Precisó que el impacto de estos aranceles sería heterogéneo y diferido, en función de la exposición sectorial, la posibilidad de sustituir insumos y los tiempos logísticos, por lo que no necesariamente se reflejaría de inmediato en la inflación.

En teoría, se trata de efectos de una sola vez sobre los precios de los bienes afectados, que tendrían un efecto transitorio sobre la medición de la inflación. Además, la evidencia empírica sugiere que el establecimiento de impuestos especiales a ciertos productos en el pasado no contaminó el proceso de formación de precios”, afirmó.

Sin embargo, el subgobernador advirtió que aún será necesario observar el comportamiento de estos choques.

No obstante, y esto es importante, yo considero que tomará tiempo cerciorarse de que en esta ocasión, en efecto, tampoco se presenten efectos de segundo orden, principalmente en el caso de los aranceles”, puntualizó.

Cuadra destacó que estas medidas fiscales y arancelarias se suman a los choques que presionaron los precios de las mercancías durante el primer semestre de 2025, los cuales siguen incidiendo en la inflación anual.

Algunos choques afectaron a los precios de las mercancías en el primer semestre del año pasado. Y estos choques, pues aún inciden sobre la inflación anual de las mercancías”, indicó.

En este contexto, los nuevos choques se presentan en un entorno donde la inflación subyacente anual permanece por encima del límite superior del intervalo de variabilidad del objetivo de Banxico.

Y, en mi opinión, tomando en cuenta todos estos elementos, yo considero que tan pronto como en la reunión de febrero, deberemos de adoptar un enfoque de esperar y ver”, señaló.

Las declaraciones del subgobernador se dieron después de que se informó que al cierre de 2025 la inflación general se ubicó en 3.69% anual, mientras que la inflación subyacente cerró en 4.33%, todavía por encima del rango de variabilidad del banco central.

De acuerdo con Cuadra, este comportamiento respondió principalmente al ajuste al alza en los precios de las mercancías, mientras que la inflación de servicios comenzó a moderarse hacia el cierre del año, aunque con un rezago asociado a la desaceleración económica.

Sobre este componente, detalló que la inflación de servicios se mantuvo por arriba de 5% durante casi dos años, y que su descenso ha sido gradual, debido a que estos precios responden en mayor medida a factores domésticos y al rezago de la actividad económica.

Cuando la actividad económica se debilita, la inflación de servicios tiende a moderarse varios meses después”, explicó.

En este sentido, recordó que la previsión de crecimiento económico para 2025 es de apenas 0.3%, mientras que para 2026 Banco de México anticipa un repunte moderado de 1.1%, partiendo de niveles bajos de actividad.

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