Si bien las remesas familiares que han llegado a México en los últimos dos años han mantenido una tendencia alcista hasta alcanzar niveles récord de 51,594 millones de dólares (mdd) en 2021, también se advierte que esta captación de divisas tiende a desacelerarse.

“Las remesas se han desacelerado. El crecimiento de este indicador en 2021 fue de 27%, pero en el primer semestre de 2022 han registrado una cantidad de 27,565 mdd, con una tasa de crecimiento de 16.6% que es una tasa menor”,  comenta Jesús Cervantes González, director de Estadísticas Económicas del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (Cemla).

En entrevista, el experto considera que este comportamiento puede tener como origen las expectativas que han surgido entre los actores económicos de Estados Unidos sobre una posible recesión económica, derivado de las persistentes presiones inflacionarias y los aumentos a la tasa de referencia de ese país.

La economía de Estados Unidos –país a donde se dirigen migrantes mexicanos para laborar y enviar dinero a sus familias— ya ha reportado dos trimestres consecutivos con variaciones negativas, que se consideran como “recesión técnica”, aunque el gobierno norteamericano todavía no ha querido reconocer que exista una situación recesiva.

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Pero en caso de que se confirme una recesión económica y que pudieran generarse despidos de personal en ese país, es previsible que las remesas familiares resientan la crisis.

“Si Estados Unidos entra en recesión o desaceleración clara, obviamente le pegará a las remesas. No quiere decir que se contraigan, pero será la desaceleración más acentuada”, refiere Cervantes González.

Esta circunstancia tendrá implicaciones relevantes para la economía mexicana, ya que las remesas familiares financian en promedio 6% o 7% del gasto de los hogares mexicanos, proporción que alcanza hasta 30% en los hogares que son receptores frecuentes de estas transferencias de dinero.

Además, el monto de las remesas es de tal magnitud que equivale a 140% de la inversión pública de México.

Jesús Cervantes destaca que, en comparación con países latinoamericanos receptores de remesas familiares como Guatemala, Honduras, El Salvador, Colombia y República Dominicana, nuestro país reporta una tasa de crecimiento menor en la captación de este tipo de divisas.

Lo anterior, no obstante que en los meses de mayo y junio de este año, el empleo de los migrantes mexicanos en Estados Unidos ha crecido.

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En la entrevista, para hacer un balance sobre el comportamiento de las remesas familiares, el experto advierte que una hipótesis de por qué es menor la tasa de crecimiento del envío de remesas hacia México en comparación con sus vecinos latinoamericanos puede estar en las políticas migratorias de Estados Unidos, que impiden la llegada en masa de nuevos migrantes.

“No hay datos precios sobre migrantes mexicanos de 2020 a 2022, pero sí hay para la población hispana total. Da la impresión que la presión de los flujos de migrantes hacia la frontera con Estados Unidos no se refleja claramente en las cifras de la Oficina del Censo de Estados Unidos. Por ejemplo, de junio 2020 a junio de 2021, el aumento de la población hispana inmigrante fue de 90,000 personas, aparentemente están siendo muy exitosos en frenar la entrada de inmigrantes indocumentados”, concluye el experto.

GC