La agencia DBRS mantuvo su calificación de la deuda de largo plazo en moneda extranjera de México, en BBB, dos escalones por encima del grado de inversión.

Igualmente, confirmó la perspectiva estable, lo que representa que no prevé movimientos en la calificación por un horizonte de hasta un año.

La ratificación fue fundamentada en la “política fiscal prudente” del país, así como por el régimen creíble de objetivos de inflación y un tipo de cambio flexible, que han permitido enfrentar choques externos.

La calificadora también consideró que las cuentas externas se encuentran en una posición sólida, con un bajo déficit en cuenta corriente, un nivel elevado de reservas internacionales y una línea de crédito flexible con el Fondo Monetario Internacional, por 35 mil millones de dólares.

Adicionalmente, acentuó el compromiso del gobierno mexicano por mantener la deuda pública como porcentaje del PIB en una trayectoria estable.

En ese sentido, resaltó que la diversificación de la deuda permitirá mitigar los riesgos cambiarios y de tasa de interés ante la volatilidad a nivel global. Aunado a ello, el sistema financiero se mantiene resiliente y bien capitalizado, en línea con los estándares internacionales.

DBRS apuntó que si bien para 2024 se espera una moderación en la tasa de crecimiento del país, la relocalización de empresas (nearshoring) representa una gran oportunidad para el desarrollo y posicionamiento del país en las cadenas globales de valor.

Para ello, subrayó la importancia de fortalecer la educación, reducir la informalidad y mejorar la gobernanza para incrementar el potencial económico.

Tras conocer la determinación de la agencia, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público subrayó que la ratificación “refleja el compromiso del Gobierno de México con el buen manejo de las finanzas públicas, para continuar con un acceso favorable a los mercados financieros nacionales e internacionales”.

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