El subgobernador del Banco de México, Gerardo Esquivel, quien en varias ocasiones ha sido el votante disidente en la junta de gobierno del banco central, mencionó que al igual que los demás Institutos, Banxico tendrá que estar atento a lo que haga la Reserva Federal estadounidense (Fed) en torno a su proceso de normalización de tasas, esto, para tomar las mejores decisiones que lleven a concretar una estabilidad de precios.
En una entrevista con Alejandro Padilla, director general adjunto de Análisis Económico y Financiero de Banorte, el economista mencionó que, bajo el contexto actual, los bancos centrales están pendientes de los movimientos de la Fed, además de considerar sus condiciones domésticas y de tratar de lograr un propio equilibrio que garantice la estabilidad financiera.
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“En el caso nuestro, tenemos el objetivo prioritario de la estabilidad de precios y eso lo iremos tomando en consideración también para ver cómo nos vamos ajustando, conforme también se vaya ajustando y normalizando la tasa de interés en Estados Unidos”, dijo.
Lo anterior es relevante considerando que, entre los riesgos más significativos para la economía mexicana para este año, está la elevada inflación, que se ha mantenido durante más tiempo de lo que se había previsto. Además, el impacto de la pandemia se ha prolongado como resultado de distintas variantes de la propia pandemia y distintas o sucesivas olas de contagio.
Todo esto ha llevado a una “prolongación del choque inflacionario inicial, que empezamos a vivir en primer trimestre del año pasado, y que ha llevado a las tasas de inflación general y subyacente a un nivel muy elevado”.
Esquivel recalcó que, además de mantenerse pendiente de la Fed, Banxico tiene que evitar utilizar “demasiado espacio”, considerando que el Instituto de EU podría empezar su ciclo de normalización, incluso, antes de lo que originalmente se anticipaba, como está ocurriendo.
En ese sentido, explicó que en la última decisión de política monetaria, votó a favor de subir la tasa de referencia en 50 puntos base, a 6.50, estando consciente de que “teníamos que mantener la estabilidad financiera cuando la Fed empezara su ciclo de normalización, y eso posiblemente implicaría ir, al menos al principio, paso a paso con la Fed para no generar una reducción en el diferencial de tasas en México vs. Estados Unidos, significativa.
“Entonces, parte de mi votación en esta ocasión se explica porque las condiciones mundiales se complicaron como resultado del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania… en otras ocasiones voté por aumentos más moderados de 25 puntos base, en esta ocasión me incliné por un aumento un poco más grande como resultado, insisto, de que las condiciones se han venido complicando”.
Sobre el conflicto bélico, el economista mencionó que su impacto dependerá mucho de cuánto tiempo dure y cómo se resuelva, por lo que “es algo que no podemos saber en este momento”.
“Al ser un choque global, la efectividad de aumentos de tasa de interés estaba limitada, eso sí lo sigo creyendo, pero también es cierto que tampoco podemos negar que los choques han durado más de lo previsto.
“Dependiendo del tiempo y la forma en que se resuelva será el choque adicional a lo que ya teníamos y que tendrá implicaciones importantes en algunos cuantos productos, particularmente materias primas y productos agropecuarios”, puntualizó.
Son escenarios que nadie preveía, añadió, y “viene a complicar de manera inmediata las circunstancias y generar volatilidad”.
Hacia adelante, Esquivel expuso que el hecho de que México haya sido un país que no redujo tanto su tasa, que haya empezado a moverla hacia arriba un poco antes que todos los demás, que su postura relativa respecto a Estados Unidos está en uno de sus máximos históricos y que se empezará un proceso posiblemente de desinflación simultáneo en México y en el mundo, se tendrá “la posibilidad de no necesariamente subir todo lo que ha subido, o lo que subirá la Fed, que viene en la rezagada”.
“Creemos que no tenemos que ir en una dirección tan marcada hacia el alza en las tasas de interés y nosotros posiblemente tengamos un poco más de espacio para no tener que llevar la postura monetaria a una situación tan restrictiva como quizá otros países lo van a tener que hacer.
“En ese sentido, la gradualidad que tomábamos a la baja como ahora al alza, pueden contribuir, junto con una política fiscal -que yo considero que fue muy responsable, que no generó presiones adicionales-, a que el país en general esté en una postura menos crítica que otros”.
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Finalmente, Esquivel manifestó que, aunque es cierto que por esa misma razón la recuperación ha sido más débil, más frágil e incompleta, son justamente los trade offs de la política económica los que darán un poco más de margen hacia adelante de no tener que subir tanto como otros bancos lo están haciendo y a un ritmo tan acelerado como otros lo están haciendo.
“Eventualmente tendremos la oportunidad, incluso, de empezar a pensar que pudiéramos pausar antes que otros bancos también, pero eso estará en función, evidentemente de cómo evolucionan las cifras en términos de inflación en particular y si estamos cumpliendo o no con la trayectoria que estábamos anticipando en las decisiones que hemos venido tomando hasta ahora”.
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