El Banco Mundial recortó su pronóstico de crecimiento de 2021 para la economía mexicana, la cual habría avanzado sólo 5.7% anual, pese al avance del programa nacional de vacunación en contra del Covid-19.

De acuerdo a las Perspectivas económicas mundiales de enero del organismo internacional, aunque la cantidad de nuevos casos de coronavirus disminuyó drásticamente en México y en toda Latinoamérica durante la segunda mitad del año, volvieron a aumentar a fines de diciembre.

Asimismo, la inflación se ha incrementado en el país y en toda la región. De hecho, en la mayoría de las economías latinoamericanas, ha superado las metas establecidas por sus bancos centrales.

“Este aumento se atribuye a la consolidación de la demanda asociada con la reapertura económica, al incremento de los precios de los alimentos y la energía y a las interrupciones en la producción de electricidad relacionadas con el clima”, mencionó el Banco Mundial.

Para este y el próximo año, la organización multinacional espera que el Producto Interno Bruto (PIB) de México avance sólo 3% y 2.2%, respectivamente.

Lo anterior, debido a que los cuellos de botella de las cadenas de suministro estarían persistiendo durante la primera mitad de 2022, mientras que la demanda externa se verá limitada por la desaceleración del crecimiento de Estados Unidos, y la política macroeconómica se endurecerá.

Para Latinoamérica, el Banco Mundial pronostica un crecimiento conjunto de 6.7% en 2021, mientras que para 2022, prevé que el dinamismo disminuya hasta ubicar el avance del PIB en 2.6%. En 2023 la región crecerá 2.7%, de acuerdo con los estimados.

“Se prevé que el crecimiento regional disminuirá a medida que se endurezca la política fiscal y monetaria, la demora en las mejoras en las condiciones del mercado laboral continúen y las condiciones externas se vuelvan menos favorables”, indicó el organismo, que acentuó que el proceso de recuperación hacia los niveles del PIB anteriores a la pandemia será desigual en la región y prolongado en algunos países.

Entre los riesgos que prevalecen para México y para el resto de los países latinoamericanos, el Banco Mundial destacó un posible aumento abrupto en la cantidad de casos de Covid-19, tensiones en el financiamiento, estrés relacionado con la deuda de algunas economías y disrupciones provocadas por acontecimientos meteorológicos extremos y desastres naturales.

“La durabilidad de la recuperación económica en América Latina y el Caribe, como en otros lugares, depende de que se controle la pandemia. Los brotes de Covid-19, incluidos los ocasionados por nuevas variantes del virus, siguen constituyendo un riesgo a la baja incluso en países con altas tasas de vacunación”, resaltó.

Asimismo, advirtió que un deterioro repentino de la actitud de los inversionistas, especialmente en un entorno de alta inflación y cuantiosa deuda pública, podría generar dificultades para afrontar el servicio de la deuda y episodios de salidas de capitales.

Finalmente, respecto a la economía global, el Banco Mundial adelantó que registrará una ralentización pronunciada en 2022 y 2023, y pasará de 5.5% de 2021 a 4.1% este año y a 3.2% en el siguiente.

“Tras una fuerte recuperación en 2021, la economía global está entrando en una desaceleración pronunciada en medio de amenazas como las variantes del Covid-19 y una subida de la inflación, la deuda y las desigualdades en ingresos que pueden poner en peligro la recuperación en las economías en desarrollo”, concluyó.

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