“Estimamos que el crecimiento se ubicará en un rango de entre -6.0% y -12.0% en 2020 (estimación puntual -7.0%) y la profundidad final de la recesión dentro de este rango será contingente a la duración de las medidas de aislamiento social y del cierre de actividad económica a nivel local. “Igualmente dependerá de la eventual reapertura de la economía de Estados Unidos y la fuerza de su recuperación; la implementación y/o rapidez de políticas económicas contracíclicas -si bien las medidas anunciadas ayer por Banxico evitarán un mayor deterioro y sobre todo atacan los problemas procíclicos de iliquidez en los mercados financieros, no representan un impulso monetario, y con una tasa en 6.0% la postura monetaria se mantiene restrictiva; además, sigue ausente una respuesta fiscal-;y al grado y persistencia del eventual levantamiento de las medidas de confinamiento”.Respecto a este último tema, BBVA advierte que levantar el confinamiento y reactivar la actividad económica podría aumentar, nuevamente, los casos de contagio en la población, lo que llevaría a retomar las medidas de confinamiento, extendiendo los impactos negativos sobre el crecimiento en comparación con lo que ahora anticipamos. De esta forma, resalta que, su pronóstico puntual de -7.0% asume que las medidas más estrictas de confinamiento en México se mantienen por un periodo de alrededor de diez semanas, y que, aunque lentamente, se termina adoptando una postura monetaria expansiva, y la economía de EU comienza un periodo de recuperación gradual a partir del tercer trimestre.
“Retrasos en la reapertura de las economías, o posibles contratiempos que provoquen nuevos cierres económicos, implicarían una mayor profundidad de la recesión. La posible no adopción de una postura monetaria expansiva o una lenta velocidad en su adopción también tendría efectos negativos “Además, la profundidad de la recesión dependerá también de la magnitud de las medidas adicionales de estímulo fiscal que implemente el gobierno federal”, señala el análisis, el cual advierte que, el deterioro gradual en la confianza derivado de incumplimiento de contratos y dudas sobre el proceso de toma de decisiones del gobierno será asimismo determinante para la magnitud del daño sobre la confianza para la inversión, y la poca o mayor fuerza de la eventual recuperación.Respecto al entorno para la inversión privada, recalcó que se ha deteriorado por las recurrentes malas decisiones de política económica, como la cancelación del aeropuerto, disputas por contratos de gasoductos y cancelación de planta cervecera, “lo que pone en duda el proceso de toma de decisiones y se traducen en problemas de inconsistencia dinámica que deterioran la inversión en todos los sectores”.
“También por la ausencia de medidas significativas de apoyo fiscal existen riesgos de quiebras de empresas de todos tamaños que de otra manera no habrían ocurrido, y genera pérdida de confianza y mayor incertidumbre, por lo que es previsible un menor nivel de inversión tanto durante la eventual recuperación como probablemente de forma estructural”.Ante este panorama, la institución financiera señaló que es prioritario reconocer la necesidad de implementar acciones de política económica y social que mitiguen las consecuencias de la pandemia sobre las personas, con prioridad a la población más vulnerable. De igual forma, reconsiderar un plan de reactivación económica que atienda de manera integral a trabajadores, empresas y población en general.
“Este plan debe considerar transferencias de efectivo a personas que han perdido su empleo o que derivado de la paralización económica no perciben o han reducido sus ingresos; priorizar estímulos fiscales a empresas que más lo requieren, condicionados a no despedir empleados y que permitan afrontar las obligaciones de corto plazo. “También, considerar la reorientación del gasto público para fortalecer la atención de la pandemia y a proyectos con alto impacto económico y social que reactiven a las economías locales y posponer proyectos no rentables”, subrayó.BBVA añadió que es igualmente necesario restaurar la confianza de la inversión y una reforma fiscal con una mayor progresividad, que siente las bases para cambiar el contrato social y envíe la señal de sostenibilidad en las finanzas públicas a pesar del inevitable aumento en la deuda como porcentaje de PIB, por la necesaria e impostergable implementación de una política fiscal contracíclica.
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— BBVA Research (@BBVAResearch) April 22, 2020





