Grupo Financiero Monex advirtió que la nueva política arancelaria que México aplicará a 1,463 productos provenientes de países sin Tratado de Libre Comercio, entre ellos China, elevará los costos de insumos para sectores clave de la economía.

El ajuste fue aprobado recientemente por el Senado y contempla cuotas de entre 5% y 50% a partir de enero de 2026.

En su análisis, la institución explicó que la reforma busca fortalecer al sector secundario y, al mismo tiempo, mejorar la posición del país de cara a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

Bajo esta lógica, Monex consideró que la medida “implica retos y oportunidades”.

Entre los desafíos, señaló que el impacto recaerá principalmente en China, el segundo mayor proveedor de mercancías para México, con una participación de 19.9% en las importaciones totales en lo que va de 2025. Este peso, subrayó, hace inevitable que diversas industrias enfrenten incrementos en sus costos de producción.

El análisis también recordó que, dentro de los diez capítulos con mayor peso en las exportaciones mexicanas, China aporta insumos esenciales a seis de ellos, con una presencia de 24.6%. Ante ello, Monex puntualizó que el efecto final dependerá de qué tanto absorban las empresas chinas las nuevas cuotas.

En ese sentido, dependiendo de qué tanto absorban las empresas chinas los aranceles propuestos para sus exportaciones, el efecto podría traducirse en mayores costos de producción para las compañías mexicanas que integran insumos chinos en sus cadenas de valor”, señaló.

Pese a la presión que podría generarse sobre los costos empresariales, el grupo financiero destacó que la reforma también abre espacio para que fabricantes nacionales ganen parte del mercado que hoy concentra el gigante asiático.

A ello se suma que, en el marco de la revisión del T-MEC, el paquete arancelario podría ser bien recibido por Estados Unidos, que ha manifestado su preocupación por la creciente presencia china en la región”.

De acuerdo con Monex, este escenario podría traducirse en condiciones más favorables para México durante la revisión del tratado e incluso en la posibilidad de que se eliminen algunos de los aranceles que actualmente enfrenta el país.

Es importante señalar que el dictamen sostiene que el aumento de aranceles forma parte de una estrategia de “reindustrialización soberana, sostenible e incluyente”, basada en la premisa de que la política arancelaria es un instrumento central para resguardar los intereses económicos del país y apuntalar su desarrollo.

Bajo este enfoque, se enfatiza que las decisiones del Ejecutivo Federal son cruciales para fortalecer a la industria nacional.

Los planteamientos están respaldados por el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP), que en su evaluación subrayó que el ajuste arancelario puede generar un entorno “más equilibrado” frente a la competencia del exterior.

El organismo añadió que “mayores tarifas de importación pueden incentivar la producción local, fomentar la sustitución de importaciones y fortalecer las cadenas de valor nacionales”.

El esquema está dirigido principalmente a naciones con alta presencia en el comercio que llega al país, entre ellas China, Corea del Sur, India, Vietnam, Tailandia, Brasil, Indonesia, Taiwán, Nicaragua, Emiratos Árabes Unidos y Sudáfrica.

De acuerdo con el CEFP, más de 75% de las importaciones sujetas al ajuste provienen de estas economías, lo que anticipa efectos de relevancia en sectores que dependen de sus insumos.

Así, los gravámenes abarcarán ramas como autopartes, autos ligeros, vestido, plásticos, siderurgia, electrodomésticos, juguetes, textiles, muebles, calzado, marroquinería, papel y cartón, motocicletas, aluminio, remolques, vidrio, jabones, perfumes y cosméticos.

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