La industria manufacturera de México enfrenta un panorama complejo ante el aumento de sus costos de producción, impulsado por factores como aranceles, un tipo de cambio desfavorable y los conflictos geopolíticos en Medio Oriente.
Este encarecimiento ha puesto presión sobre las empresas, que en muchos casos han optado por absorber los gastos adicionales para no afectar demasiado sus precios al consumidor.
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Según el más reciente reporte del Índice de Gerentes de Compras (PMI) de S&P Global, el sector manufacturero mexicano se mantiene en terreno de contracción. En marzo, el indicador se ubicó en 48.9 puntos, por debajo del umbral de 50 que separa el crecimiento de la caída.
Con este resultado, se acumulan siete meses consecutivos de deterioro en las condiciones del sector, aunque la caída fue la menos pronunciada en cinco meses.
Menos pedidos y más presión en costos
Al mes de marzo, la demanda de bienes manufactureros hechos en México se mantuvo débil. Los nuevos pedidos cayeron por quinto mes consecutivo, tanto en el mercado interno como en el exterior, aunque a un ritmo más moderado.
Las empresas señalan que la inflación, la baja inversión y la incertidumbre global han frenado las decisiones de compra, especialmente en mercados clave como Estados Unidos y Japón, refiere el documento “Índice de Gerentes de Compras (PMI) de S&P Global. La industria manufacturera mexicana se contrae mientras se intensifican las presiones de costos”.
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A esto se suman factores externos que elevan los costos. Las compañías reportaron aumentos en insumos como energía, combustibles, metales, plásticos y transporte.
La inflación de estos costos alcanzó su nivel más alto en seis meses, muy por encima del promedio histórico. Sin embargo, muchas empresas han evitado trasladar estos incrementos a los precios finales, lo que reduce sus márgenes de ganancia.
Las dificultades también se reflejan en la producción. La menor entrada de pedidos ha llevado a las empresas a recortar su actividad, mientras que enfrentan problemas de liquidez y limitaciones para ajustar precios.
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Aunque la caída en la producción continúa, el ritmo ha sido menos severo que en meses anteriores.
En paralelo, se han registrado recortes en compras de insumos y ajustes en el empleo. Algunas empresas han frenado contrataciones o no han renovado contratos temporales. También se reportan retrasos en la entrega de materiales, que en algunos casos llegan con semanas de demora debido bloqueos, problemas de seguridad y conflictos internacionales.
Hacia adelante, el panorama sigue incierto. La combinación de costos elevados, demanda débil y problemas logísticos plantea retos importantes para la industria manufacturera mexicana.
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Si bien hay señales de una desaceleración en la caída, la recuperación dependerá de una mejora en las condiciones globales y de un mayor dinamismo en la demanda interna y externa.
GC





