La Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) mantendrá los recortes a la tasa de interés, según proyecta la Minuta sobre la última reunión que sostuvieron sus miembros, en la que determinaron reducirla en 25 puntos base, a un nivel de 10.50 por ciento.
“Hacia delante, (la Junta) prevé que el entorno inflacionario permita ajustes adicionales a la tasa de referencia”, señala el documento, el cual precisa que antes, se tomará en cuenta la perspectiva de que los choques globales continuarán desvaneciéndose y los efectos de la debilidad de la actividad económica.
Igualmente, los miembros contemplarán la incidencia de la postura monetaria restrictiva que se ha mantenido y la que siga imperando sobre la evolución de la inflación a lo largo del horizonte en el que opera la política monetaria.
Lo anterior, con el objetivo de que las acciones que se implementen sean tales que la tasa de referencia sea congruente, en todo momento, con la trayectoria requerida para propiciar la convergencia ordenada y sostenida de la inflación general a la meta de 3% en el plazo previsto.
Luego de reafirmar su compromiso con su mandato prioritario y la necesidad de perseverar en sus esfuerzos por consolidar un entorno de inflación baja y estable, el banco central mencionó en su Minuta que durante la discusión que concluyó el 26 de septiembre, un miembro reiteró que la inflación general ha retomado una trayectoria a la baja y que se anticipa que esta prosiga en los siguientes trimestres.
Así, consideró que se debe comunicar que hacia delante se prevé que el entorno inflacionario permita seguir reduciendo la tasa de referencia. Incluso, subrayó que, ante los niveles en los que ya se encuentra el componente subyacente, se podría evaluar la magnitud de los ajustes, es decir, podría presentarse un recorte de 50 puntos base.
Indicó que, en este proceso, se debe tomar en cuenta la incidencia de la postura monetaria restrictiva que se ha mantenido y la que siga imperando sobre la evolución de la inflación a lo largo del horizonte en el que opera la política monetaria.
A su vez, argumentó que se debe reconocer que se siguen enfrentando presiones inflacionarias, pues los efectos de los choques derivados de la pandemia y del conflicto bélico en Ucrania no se han disipado por completo. Por ello, resaltó que se continúa requiriendo de una postura monetaria restrictiva.
Otro miembro advirtió que en los próximos meses se enfrentará una acentuada incertidumbre por factores externos e internos, por lo que la postura monetaria debe mantenerse lo suficientemente restrictiva para continuar con el proceso de desinflación.
Agregó que la inflación no subyacente todavía se encuentra por arriba del nivel requerido para lograr la convergencia de la inflación general a la meta y añadió que no pueden descartarse nuevos choques que la desvíen de su trayectoria prevista a la baja.
En ese sentido, mencionó que mientras no se consolide una clara tendencia descendente de este componente, el retiro de la restricción monetaria debe hacerse con sumo cuidado.
Según la Minuta, un miembro opinó que la calibración a la baja, que se inició en marzo de este año, ha sido prudente y gradual, con el fin de conservar una postura monetaria que mitigue los riesgos al alza para la inflación.
Igualmente, advirtió que a pesar de la mejoría en el panorama inflacionario no se descartan nuevos eventos de volatilidad que sigan requiriendo de cautela por parte del Instituto Central.
“Afirmó que si la distribución de riesgos para la inflación continúa progresando puede ser conveniente adoptar una senda de ajustes continuos, los cuales estarían en función de los datos, de tal manera que en todo momento la postura sea consistente con el cumplimiento del mandato constitucional”, expuso el documento.
Otro miembro argumentó que se debe evaluar minuciosamente en cada una de las decisiones la certidumbre con la que se cuenta para ajustar la postura monetaria.
Agregó que el recorte de la tasa de fondos federales mayor al esperado debe entenderse en el contexto del doble mandato de la Reserva Federal y opinó que, siendo que el Banco de México tiene un mandato único de inflación, no se debe sobreponderar la evolución de la actividad económica en las decisiones, al tiempo que externó que se requiere más certeza respecto de la direccionalidad y magnitud de la nueva fase en el ciclo económico para valorar una recalibración de la función de reacción.
Además, reiteró que la falta de crecimiento en México no proviene de la postura monetaria, sino de otros factores internos y externos.
Por otro lado, un miembro manifestó que desde la decisión de junio, los riesgos a la baja comenzaron a cobrar relevancia, por lo que desde entonces existían argumentos para continuar ajustando la postura monetaria.
Estimó que el contexto inflacionario permite prever la continuidad en los ajustes al grado de restricción y mencionó que en ausencia de nuevos choques, se podría comenzar a discutir la magnitud de los recortes.
Finalmente, destacó que ante el alto grado de restricción alcanzado, aun con ajustes adicionales, la tasa de referencia continuará siendo restrictiva, lo cual será necesario a lo largo del horizonte de pronóstico.
ja





