El gobierno federal anticipa que el consumo de refrescos en México caerá alrededor de 7%, con la propuesta de aumentar el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a las bebidas azucaradas, que pasará de 1.65 a 3.08 pesos por litro, a partir de 2026.

En la conferencia de prensa de todas las mañanas de Presidencia de la República, Eduardo Clark García Dobarganes, subsecretario de Integración y Desarrollo del Sector Salud, de la Secretaría de Salud, explicó que el ajuste fiscal tiene un carácter preventivo y se respalda con evidencia internacional.

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“Las calorías vacías de los refrescos matan y enferman. En México, cada persona consume en promedio 166 litros al año; este nivel es insostenible para la salud y para el sistema público”, aseguró el funcionario.

Eduardo Clark recordó que el impuesto aplicado desde 2014 permitió una reducción de 5.5% del consumo, de modo que la nueva disposición no solo replicará ese efecto, sino que generará ingresos adicionales estimados en 41,000 millones de pesos (mdp) a la Hacienda pública, que se destinarán a programas de prevención y atención médica.

El funcionario también destacó que el alto consumo de bebidas azucaradas ha provocado una crisis sanitaria, ya que uno de cada tres niños vive con sobrepeso u obesidad. Además, cada hora 75 personas pierden una pierna o pie debido a complicaciones de la diabetes.

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En la misma conferencia, David Kershenobich Stalnikowitz, secretario de Salud, informó que los recursos recaudados por el IEPS a los refrescos y bebidas dulces no calóricas se utilizarán en programas de salud, que atenderán cuatro ejes estratégicos.

1 Prevención y promoción: campañas en medios de comunicación digitales para fomentar estilos de vida saludables y videojuegos educativos para niños.

2 Modernización e innovación: uso de inteligencia artificial y nuevas tecnologías en el primer nivel de atención, como monitores continuos de glucosa y detección temprana de daño renal.

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3 Tratamientos innovadores: distribución de medicamentos de última generación para diabetes, obesidad e hipertensión.

4 Alta especialidad: ampliación de la cobertura de diálisis y trasplantes renales, con menos tiempos de espera y fortalecimiento de la donación de órganos.

“Este impuesto no tiene un fin meramente recaudatorio, sino de salud pública. Queremos reducir enfermedades y salvar vidas”, concluyó David Kershenobich.

GC