El gobierno federal anticipa que el déficit público se reducirá en 2025 de 5.9% a 3%, como proporción del Producto Interno Bruto (PIB), lo que constituye la consolidación fiscal más alta que se haya presentado desde el año de 1995.

Lo anterior derivado de la conclusión de los proyectos de infraestructura emblemáticos, el menor costo financiero de la deuda y un menor gasto programable, refirió el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), en un análisis.

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Según los Precriterios Generales de Política Económica de 2025, que hace unos meses presentó la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), se espera que la deuda pública se ubicará en 50.2% del PIB, lo que también impone un récord.

El CIEP consideró que las previsiones de las variables anteriores responden más a criterios de orden político en año electoral, dado que en junio de este año, México renovará la Presidencia de la República, nueve gubernaturas, el Poder Legislativo y otros cargos de elección popular del orden local.

El problema es que “variables como el crecimiento, el desempleo y la inflación podrían observar efectos adversos luego de ocurridas las elecciones”, refirió el análisis.

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En la presente administración se ha visto que, de 2018 a 2024, el déficit público ha aumentado, al pasar de 2.1% del PIB a 5.9% en este año. Mientras que el crecimiento económico ha reportado tasas de 1.2% anuales, lo cual indica que el gasto público y los compromisos de deuda del gobierno han crecido a tasas más altas que la economía. Esta previsión considera que la economía crecerá 2.6% en 2024.

El desempleo se encuentra en mínimos históricos, ya que el año pasado cerró en 2.7%, mientras que en enero de 2024 se ubicó en 2.9%.

Así que “el mayor déficit público coincide con un periodo de mayor crecimiento de la economía y un menor desempleo. Lo anterior aunado al ajuste fiscal anunciado (para 2025) apunta a que se trata de un ciclo político, que se encuadra en las características de un oportunista tradicional”, destacó el CIEP.

Las series históricas indican que el gasto programable como proporción del PIB, se advierte que se han presentado cinco ocasiones en las que, durante un año electoral, aumenta el gasto público y luego sobreviene una contracción del mismo después de las elecciones.

Se trata de los años de 1994, 1997, 2003, 2009 y 2024. Solamente en 1994, el gasto aumentó 0.8 puntos porcentuales del PIB, para disminuir en 1.4 puntos porcentuales como proporción del PIB en 1995. Mientras que en 2024, se espera que el gasto aumente 0.9 puntos porcentuales del PIB para disminuir 2.8 puntos porcentuales en 2025.

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En promedio, el gasto público aumenta en 1 punto porcentual del PIB en año electoral, en tanto que se reduce 0.75 puntos porcentuales al año inmediatamente posterior. 

Sin embargo, cuando se incluye el año 2025, se aprecia que la disminución del gasto se ubica en 1.2 puntos porcentuales del PIB, de lo cual se desprende que el próximo año destacará por ser el periodo con un ajuste fiscal más grandes que se haya registrado después de un periodo electoral.

Conforme a las previsiones del gobierno, el CIEP hace ver que los segmentos de gasto que serán más castigados en 2025 serán los de subsidios, con un recorte de 0.9 puntos porcentuales del PIB; servicios personales, con una disminución de 0.3 puntos porcentuales; gasto en capital, con una contracción de 1.1 puntos porcentuales y el costo financiero de la deuda, con una caída de 0.6 puntos porcentuales.

“La consolidación fiscal prevista en 2025 se basa, esencialmente, en un menor gasto en inversión subsidios y servicios personales. Lo anterior contrasta con las propuestas vertidas por las tres candidaturas presidenciales pues todas ellas plantean más inversión y gasto público”, advirtió el CIEP.

En este sentido, “existen dudas sobre si el gobierno entrante, sea del partido que sea, llevará a cabo dicha consolidación”, agregó el organismo.

Pero en caso de cumplirse, una consolidación fiscal de casi 3 puntos porcentuales del PIB implicará “un ajuste aún mayor al observado en la crisis de 1995, por lo que podría incluso ocasionar una desaceleración o recesión en la economía”, concluyó el CIEP.

GC