Integrar los pilares contributivo —que implica cotizar—  y no contributivo —que se dan a todos los ciudadanos que lo necesitan— del sistema de pensiones será fundamental para garantizar que todos los adultos mayores tengan acceso a un ingreso que les garantice evitar la pobreza en la vejez, propone la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro.
“Los elevados niveles de informalidad en el mercado laboral en conjunción con los requisitos de cotización que considera el sistema de pensiones contributivo se traducirá en que un número relevante de adultos mayores deberá recurrir al pilar no contributivo para financiar su ingreso en el retiro, lo que generará un gasto fiscal creciente en este rubro”, detalla en el documento de trabajo.
La apuesta es que se haga sin que represente un costo adicional para el gobierno federal con respecto a los programas que hoy financia y mantener los incentivos de formalidad, es decir, cotizar en el SAR y operar bajo un esquema de regla simple y transpartente, señala en el texto que alista una proyección al 2070. En él recupera el caso de Chile, donde en 2008 se reformó el sistema de pensiones. Detalla que los trabajadores que acumulen mayores recursos en el SAR lograrán una pensión mayor de aquellos que coticen esporádicamente o aporten poco a su cuenta individual, manteniendo los incentivos a la formalidad. Así, quienes nunca coticen en el sector formal, recibirían una pensión básica, relacionada a una canasta mínima de bienestar. La reforma mantendría la Pensión Mínima Garantizada (PMG), con el objetivo de incentivar el esfuerzo contributivo del trabajador.
“La propuesta representa una alternativa atractiva para lograr la cobertura universal de las pensiones, al presentar un esquema de implementación gradual, que focalice los subsidios en los grupos más vulnerables”, destaca.
Añade que esta propuesta permitiría aprovechar los recursos fiscales que ya se destinan a financiar la etapa de acumulación, como la Cuota Social. Do