Un grupo de 62 legisladores de Estados Unidos solicitaron al gobierno de ese país la apertura de una disputa formal contra México, bajo las reglas del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), para atender el conflicto por el maíz genéticamente modificado o transgénico.

Los legisladores, todos ellos integrantes del Congreso de Estados Unidos, enviaron una carta a Katherine Tai, representante Comercial del gobierno norteamericano, para pedirle que utilice los instrumentos del Tratado, en aras de hacer valer los reclamos de los productores de maíz estadounidenses en relación con el decreto del gobierno mexicano, que impide la importación y el uso en México del maíz genéticamente modificado para consumo humano.

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La carta hace referencia a la etapa de consultas técnicas que solicitó el gobierno de Estados Unidos a sus pares de México, para conversar sobre el contenido del decreto y sus alcances para el comercio del maíz en la región de América del Norte; sin embargo, esa etapa de consultas ya concluyó sin que se conozcan resultados en el sentido de que se han atendido las preocupaciones de los productores estadounidenses.

El periodo de 30 días para las consultas ha terminado sin que México haya hecho cambios. Exigimos a la oficina del Representante Comercial de Estados Unidos de tomar las medidas necesarias para iniciar una disputa bajo las reglas del T-MEC”, refiere la carta con fecha de este 1 de junio de 2023.

El decreto sobre el maíz genéticamente modificado o transgénico –como lo llama el gobierno mexicano— se publicó en febrero de este año en el Diario Oficial de la Federación (DOF) y, al considerar que su contenido viola los capítulos del T-MEC, la oficina del Representante Comercial del gobierno norteamericano solicitó consultas técnicas formales a México el 6 de marzo.

Posteriormente, el gobierno de Canadá se adhirió a esta etapa de consultas formales.

A más de dos meses de haber comenzado las conversaciones sobre el tema, de momento se desconocen oficialmente resultados concretos.

“Debido a que México no ha hecho nada significativo para corregir esta situación, es momento de utilizar a fondo las herramientas que usted tiene bajo el T-MEC, para que México rinda cuentas sobre sus compromisos. Le exigimos que proceda inmediatamente con una disputa formal para defender los medios de subsistencia de los agricultores norteamericanos”, refirió la carta.

Lo anterior implica que el siguiente paso será la apertura de un panel de solución de controversias, un procedimiento parecido al de un juicio, en el que un grupo de expertos escuchan a las partes en conflicto y deliberan quién tiene razón.

Como se ha informado, el decreto de febrero pasado impide la importación y el uso de maíz genéticamente modificado para consumo humano, aunque sí lo autoriza para uso industrial y para alimentación animal.

Sin embargo, los legisladores expusieron en su carta que esta disposición pone en grave riesgo las exportaciones de maíz de los productores estadounidenses, que alcanzan un valor de 30,000 millones de dólares (mdd), ya que “México constituye un mercado crítico para el maíz americano”.

Esta semana, Víctor Villalobos Arámbula, secretario de Agricultura y Desarrollo Rural de México, hizo declaraciones a la prensa en el sentido que el decreto de febrero desactiva cualquier riesgo de que Estados Unidos pretenda escalar el diferendo por el maíz transgénico.

El funcionario argumentó que la disposición, que sustituye un decreto anterior que era todavía más estricto, no cancela del todo el comercio del grano, ya que abre el mercado mexicano para el maíz genéticamente modificado destinado al forraje y como insumo industrial.

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Sin embargo, los congresistas norteamericanos –equivalente a diputados— hicieron ver a Katherine Tai que, la aceptación de criterios como el del gobierno mexicano contra el maíz genéticamente modificado constituye un obstáculo para la innovación agrícola y el avance tecnológico.

Pero más aún, dijeron que “la falta de acciones puede crear un precedente peligroso en el sentido de que las promesas bajo el T-MEC  y otros acuerdos comerciales por extensión pueden ser ignorados sin ninguna consecuencia”.

GC