Analistas de Estudios Económicos Banamex anticiparon un impacto limitado para México en precios de energéticos y finanzas públicas ante el conflicto en Medio Oriente, pese a que no existen señales claras de desescalamiento y a que los precios internacionales del petróleo y del gas natural han mostrado incrementos recientes.

En un reporte económico, los especialistas señalaron que los efectos para el país serían acotados debido a que México no depende de manera directa del petróleo ni del gas provenientes de Medio Oriente, ni de rutas estratégicas como el Estrecho de Ormuz para su suministro. Explicaron que el mercado petrolero y de gas mexicano se encuentra integrado con Norteamérica, lo que reduce la exposición directa a ese foco de tensión.

En el caso del gas natural, destacaron que alrededor de 70% del consumo nacional se importa desde Estados Unidos mediante gasoductos, referencia que no ha registrado presiones comparables con las observadas en Europa. Precisaron que, mientras el gas europeo acumula un incremento de 70% desde el viernes, la referencia estadounidense muestra un alza de 9.7%.

De acuerdo con la institución financiera, si el conflicto se prolonga o se intensifica y los precios internacionales de los energéticos permanecen elevados por un periodo más largo, México no enfrentaría un impacto inflacionario directo derivado de estos incrementos, ya que los ajustes se absorberían por el lado de las finanzas públicas. Esto podría ocurrir mediante una menor recaudación o a través de subsidios, que eventualmente serían compensados con mayores ingresos petroleros por exportaciones.

En cuanto a las gasolinas, los economistas indicaron que el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) funcionaría como un mecanismo de amortiguamiento, dado que el gobierno cuenta con la posibilidad de reducir el componente del impuesto o incluso otorgar estímulos adicionales. Para el caso de la electricidad, señalaron que los incrementos podrían atenuarse mediante subsidios y, en menor medida, con el uso de insumos alternativos al gas, como el combustóleo.

Conflicto presiona al peso

Si bien no se prevé un impacto significativo en la economía mexicana, el peso mexicano ha resentido la volatilidad asociada al conflicto en Medio Oriente.

Los especialistas apuntaron que, aunque el choque energético no necesariamente sería inflacionario para México —considerando los mecanismos existentes para estabilizar los precios de los combustibles y la apreciación acumulada desde 2025—, una depreciación cambiaria considerablemente mayor a la ya observada sí implicaría riesgos al alza para los precios.

En ese contexto, recordaron que, en medio de la inestabilidad financiera registrada a inicios de marzo y ante el fortalecimiento del dólar, se han observado depreciaciones en las principales monedas, con un efecto más pronunciado en economías emergentes.

Así, el peso mexicano acumula una depreciación cercana a 2.4% desde el 27 de febrero, para ubicarse en 17.7 unidades por dólar.

Bajo este entorno, los economistas de Banamex recordaron que los argumentos expuestos por Banco de México para justificar su ciclo de recortes han sido el grado de holgura económica y la apreciación previa del tipo de cambio, factores que, en su momento, casi garantizaban una convergencia de la inflación hacia la meta de 3%.

En este sentido, los movimientos de hoy podrían implicar ciertos riesgos para que Banxico siga adelante con su ciclo de recortes, ya que podrían presionar los precios implicando menor margen de maniobra para la política monetaria.

“Si bien por ahora seguimos anticipando que se retomen los recortes en marzo, con una tasa terminal en 6.25%, en el mercado ya se empieza a reflejar menor convicción de los recortes hacia delante”, concluyeron.

er