El conflicto de México con Estados Unidos y Canadá por su política energética puede que no alcance a resolverse en etapa de consultas y que trascienda a un panel de solución de controversias, un escenario que si bien es desfavorable en lo económico para el país, en lo político puede ser funcional para el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.
Los gobiernos de Estados Unidos y Canadá reclaman a México que su política energética viola los capítulos del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) por proteger indebidamente a sus empresas paraestatales y discriminar a sus competidores privados, comentó Adrián de la Garza, director de Estudios Económicos de Citibanamex, videconferencia de prensa.
Sin embargo, ante las declaraciones reciente de López Obrador y de su gabinete, es probable que el diferendo no se resuelva en la etapa de consultas, la cual empezará en los próximos días, sino que tendrá que llegar a la fase de panel de solución de controversias, en el que existe el riesgo de que México pierda el caso y se haga acreedor a sanciones.
“En el panel puede que haya algún arreglo, pero México no se librará de las sanciones comerciales si es que el panel dictamina que el país efectivamente ha violado los derechos de las empresas norteamericanas y canadienses”, comentó De la Garza, al estimar que a mediados del próximo año se conocerá la resolución de los expertos del panel.
Esta situación no solo implicará para México pagar indemnizaciones o bien enfrentar aranceles a sus productos, sino que también habrá efectos colaterales como una degradación en la calificación crediticia de la deuda del gobierno mexicano, a cargo de las agencias calificadoras como Moody’s, S&P o Fitch.
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“Parecen ser costos que el gobierno mexicano está dispuesto a asumir, porque electoralmente puede ser beneficioso. Como se ha visto en las encuestas, el electorado respalda la idea de defender la soberanía energética que plantea el gobierno, puede ser una herramienta política para las elecciones presidenciales de 2024”, consideró Adrián de la Garza.
En la conferencia prensa, para hablar sobre la inflación y la política monetaria, el economista hizo ver que un escenario en el que el diferendo por energía trascienda a una disputa más aguerrida tendrá consecuencias sensibles, como una menor llegada de inversiones privadas al sector energético y por lo tanto un encarecimiento de la energía para las empresas y los consumidores.
“La producción de electricidad será más cara, habrá menor inversión y se tendrá un impacto importante en la inflación y también en lo fiscal, porque las agencias calificadoras han dicho que una mala relación de México con sus socios comerciales sería una posible causa para que se haga una baja en la calificación crediticia”, advirtió De la Garza.
Sin embargo, “existe un aspecto electoral que no se puede menoscabar”, aseguró el experto.
GC





