La industria del vestido confecciona desde la informalidad. De cada 100 establecimientos del sector, 85 están en la llamada economía subterránea.

Sin embargo, pese a ser una amplia mayoría, sólo aportan 2.4 por ciento de la producción total, según el estudio “Conociendo a la industria del vestido”, que elaboró el Instituto Nacional de Estadística y Geografía y la Cámara Nacional de la Industria del Vestido (Canaive).

En contraste, las unidades formales, que representan 15 por ciento, confeccionaron 97.6 por ciento de la producción bruta.

En 2021, el Producto Interno Bruto (PIB) anual de esta industria creció 24.4 por ciento con respecto a 2020. No obstante, este indicador no alcanzó el nivel que tenía antes de la pandemia causada por la Covid-19.

De acuerdo con el estudio, de 2003 a 2021, el número de establecimientos del sector aumentó, en promedio, 5.4 por ciento por año. De 2018 a 2021, a pesar de la pandemia por la Covid-19, la cifra de empresas se incrementó, en promedio, 0.9 % cada año.

De los establecimientos de la industria del vestido, 95.6 por ciento era micro (con máximo 10 personas empleadas) y aportó 5.7 por ciento a la producción bruta, y 3.3 por ciento era pequeño (de 11 a 50 personas) y contribuyó con 11.7 por ciento.

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En tanto, 1.1 por ciento era mediano (de 51 a 250 personas ocupadas) o grande (de 251 y más personas ocupadas) y, en conjunto, participaron con 82.6 por ciento de la producción bruta.

Los datos más recientes indican que, en 2020, la industria del vestido generó 564 mil puestos de trabajo, cifra menor en 14.7 por ciento a la de 2019.

“En la industria del vestido, por cada 100 personas ocupadas, 54 eran mujeres; mientras que en las industrias manufactureras, 37 de cada 100 personas ocupadas eran mujeres”, señaló el INEGI.

fp