“El objetivo es observar cuál es el consumo de los hogares que arroja esa encuesta y estimar su valor. A esto se le conoce como canasta observada”, explica.Las canastas alimentarias y no alimentarias que el Coneval determinó desde 2009 (y cuya metodología fue hecha pública desde ese mismo año), se refieren a los umbrales mínimos de gasto promedio que se emplean para comparar con los ingresos de los hogares de la ENIGH y de ahí determinar porcentajes de pobreza. Pero estas canastas no son los consumos que el Coneval sugiere para que la población tenga una vida adecuada. Son dos cosas distintas, señala. El umbral de ingresos bajos que el Coneval estima con este proceso es de 11,291 pesos por hogar (conformado por cuatro personas) al mes y variará según el número de integrantes del hogar. El Coneval publica los productos ligados a esta canasta con fines de transparencia del proceso y para que cualquier persona pueda actualizar toda la canasta con los rubros de inflación mensuales del INEGI.
“Lo que no se debe hacer, es tomar estos rubros particulares, y menos a nivel diario, para determinar que son consumos adecuados y mucho menos dignos para una persona en particular”.La instancia argumenta el por qué mediante 3 razones : a) son canastas de bienes ligados precisamente a la pobreza, b) las encuestas de hogares en general subestiman consumo e ingreso, como ya se apuntó, y c) son promedios poblacionales no gastos representativos de cada tipo de consumo; por ejemplo, el costo de transporte que se estima a partir de este análisis estadístico representa el promedio para toda la población en el umbral, sea usuaria o no de ese tipo de transporte, no el costo medio para los usuarios de transporte. El Coneval enfatiza que la cifra publicada por el diario El Universal (94 pesos al día) no implica en ningún sentido un ingreso “digno” (calificativo que le adjudicó a la canasta el diario y no el Coneval), representa más bien un mínimo absoluto cuya función es identificar a la población menos favorecida de la sociedad; “la pobreza por definición es indigna”. La dignidad es mucho más compleja e implica muchos más elementos que ese nivel de ingresos. En el Informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social 2016 del Coneval se hace referencia a que un objetivo concreto para la sociedad mexicana es ir más allá de la eliminación de la pobreza (y por tanto de ese umbral de ingresos): que toda persona tenga iguales oportunidades de participar en cualquier actividad económica, social y política lícita que elija. La dignidad es más cercana a esto. Muchos mexicanos y mexicanas están lejos de ese objetivo, reconoce.





