La propuesta del presidente Andrés Manuel López Obrador, para otorgar un aumento de 20% a los salarios mínimos generales y profesionales de 2023, se escucha como una tasa de incremento elevada, pero en realidad será insuficiente para recuperar el poder adquisitivo del salario mínimo y alcanzar el objetivo de servir para comprar el equivalente a dos canastas básicas.

La organización Acción Ciudadana Frente a la Pobreza alertó que el planteamiento de 20% implica que se aplicará por igual al salario mínimo general, al salario mínimo de la frontera norte y al catálogo de profesiones y oficios, lo que constituye una inconsistencia con la política que ha emprendido la presente administración.

Hasta este año, la revisión de los salarios mínimos ha integrado dos componentes: por un lado, un aumento en términos porcentuales, que permite recuperar el salario ante la inflación, y por otro, un Monto Independiente de Recuperación (MIR), que se define en pesos mexicanos.

El domingo pasado, en ocasión de una marcha-mitin en apoyo a su gobierno, el presidente Andrés Manuel López Obrador expresó que su “deseo” consiste en aplicar un aumento de 20% al salario mínimo de 2023, en aras de que al cierre de su administración, alcance un incremento promedio de 100% en relación con el monto que tenía dicho salario al inicio de su administración en 2018.

Sin embargo, esta propuesta va encaminada únicamente a otorgar el incremento porcentual, para infundir una recuperación frente a la inflación, pero no así a definir otra cantidad en función del MIR, advirtió Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, a través de un comunicado.

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La organización consideró que, de aprobarse el ajuste de 20% por la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami), el salario mínimo general vigente en el país –que en 2022 es de 172 pesos diarios, equivalente a 5,1862.10 pesos mensuales— no ganará mayor poder de compra en 2023.

El objetivo de la presente administración consiste en que el salario mínimo deberá servir para comprar el equivalente a dos canastas de bienes básicos que, al corte de octubre, costaban 8,417 pesos. De modo que, entre un mes de salario mínimo general y los productos de primera necesidad existe un déficit de 3,231.76 pesos.

Con el aumento propuesto por el presidente, aunque parece elevado, el salario mínimo general que se obtenga durante un mes reportará un déficit de 3,414 pesos, en relación con dos canastas básicas que enero de 2023 costarán aproximadamente 8,600 pesos.

“Es por eso que un aumento de 15%, 20% o 25%, como lo han propuesto respectivamente el sector empresarial, el gobierno y el sector obrero, por ‘significativo’ que parezca es totalmente insuficiente”, consideró Acción Ciudadana Frente a la Pobreza.

Asimismo, la organización estimó que “ajustar por igual  todos los salarios mínimos: el general, el de la frontera y todos los salarios mínimos profesionales, no es lo más adecuado, debido a que se ubican en montos muy distintos”.

En este sentido, Acción Ciudadana Frente a la Pobreza insiste en la necesidad de seguir por la ruta que ha prevalecido hasta ahora, es decir de otorgar un aumento porcentual y un monto complementario en pesos, y también de asignar un incremento mayor al salario mínimo general.

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La organización propone que salario mínimo de 2023 deberá recibir un aumento de 10% “como porcentaje de referencia, ya que permite recuperar la inflación que se ubica en 8.4% anual (…) Además del porcentaje, hay que agregar un MIR sustantivo únicamente al salario mínimo general”.

Este monto complementario puede ser de 100 pesos diarios, lo que entonces permitirá nivelar el salario mínimo para cumplir la meta de comprar el equivalente a dos canastas básicas, concluyó Acción Ciudadana Frente a la Pobreza.

GC