Un grupo de científicos y especialistas convocados por el gobierno federal concluyó que la extracción de hidrocarburos mediante fracturación hidráulica, conocida como “fracking”, sí puede resultar viable en México, siempre que la actividad quede sujeta a un conjunto de requisitos técnicos, ambientales y sociales para reducir los riesgos asociados a esta técnica de explotación.
Las primeras áreas con potencial para una eventual etapa de exploración se ubican en la cuenca Sabinas-Burro-Picachos, entre Coahuila y Nuevo León, así como en el noreste de Tamaulipas y la Cuenca de Burgos.
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En contraste, el comité descartó la cuenca Tampico-Misantla debido a criterios de protección social, alta biodiversidad y densidad demográfica.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo presentó este jueves un primer informe de resultados del Comité Científico sobre Soberanía Energética y Yacimientos de Gas Natural no Convencional, anunciado desde abril pasado e integrado por especialistas, entre ellos investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
No obstante, aclaró que el gobierno todavía no toma una decisión definitiva sobre el desarrollo de proyectos de “fracking” y que la etapa actual corresponde únicamente a la evaluación científica de los yacimientos.
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La mandataria explicó que primero será necesario determinar qué regiones tienen condiciones geológicas favorables, verificar la disponibilidad de agua salada y conocer el volumen de gas existente antes de valorar una fase posterior.
Incluso, Claudia Sheinbaum comentó que, si esas condiciones no se cumplen, la explotación quedará descartada en esas zonas.
La revisión cobra relevancia porque México mantiene una elevada dependencia del gas natural importado.
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Alrededor de 70% del consumo nacional proviene de Estados Unidos y abastece principalmente a las centrales de generación eléctrica.
Ante ese escenario, el gobierno considera prioritario ampliar la producción nacional, además de incrementar la extracción de gas convencional y recuperar el combustible que actualmente se quema durante las actividades de Petróleos Mexicanos (Pemex).
Los especialistas explicaron que el principal requisito para avanzar consiste en confirmar la existencia de agua salada en formaciones geológicas profundas aptas para las operaciones de fracturación hidráulica y demostrar, mediante estudios, que esos cuerpos no tienen comunicación con agua dulce para consumo humano.
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Solo después de cumplir esa condición podría analizarse la factibilidad técnica y económica de cada proyecto.
El comité consideró que el desarrollo de gas no convencional fortalecería la seguridad energética del país al reducir la dependencia de las importaciones y aprovechar recursos nacionales. Al mismo tiempo, reconoció que esta tecnología exige controles estrictos para evitar afectaciones ambientales y sociales.
Entre las principales recomendaciones destacan realizar consultas previas, libres e informadas con las comunidades; proteger los acuíferos destinados al consumo humano; utilizar exclusivamente agua salada en las operaciones; reciclar y reutilizar al menos 75% del agua empleada; establecer programas de prevención y mitigación de riesgos; monitorear de manera continua la calidad del agua superficial; reducir la huella de las perforaciones; privilegiar sistemas cerrados de almacenamiento; evitar el uso de sustancias altamente tóxicas; transparentar los aditivos utilizados y fomentar cadenas de proveeduría local que favorezcan el empleo y la actividad económica en las regiones involucradas.
GC





