El gasto del gobierno ha aumentado sin que sus resultados en crecimiento económico y bienestar de la población dejen de ser modestos, señaló el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), que pidió revisar cómo se asignan y ejercen los recursos públicos ante la propuesta presupuestal para 2027.

El organismo consideró necesario evaluar continuamente si los programas cumplen sus objetivos y si las asignaciones dirigidas a los menos eficientes deben modificarse o eliminarse. Para explicar su preocupación, mencionó la baja calidad de los sistemas de salud y educación, los altos niveles de inseguridad y la persistencia de la pobreza.

La revisión del gasto adquiere peso en un año para el que se esperan ingresos recurrentes débiles, en buena medida por la perspectiva de un crecimiento económico modesto. Al mismo tiempo, las necesidades de recursos para programas sociales y proyectos prioritarios llevan al Paquete Económico 2027 a proponer medidas para elevar la recaudación tributaria.

Aun con el aumento de 3.9% previsto para los ingresos públicos, las estimaciones analizadas por el CEESP colocan el gasto total en 26.7% del PIB, 3.5 puntos porcentuales por encima de la proporción de los ingresos. En términos de crecimiento, el gasto subiría 3.2% respecto de 2026.

El mayor impulso vendría del gasto no programable, que aumentaría 8.2% y representaría poco más de la mitad del incremento total en términos absolutos, mientras el programable crecería apenas 1.5%.

El organismo atribuyó esa diferencia principalmente al costo financiero, para el que se estima un alza de 11.8% y un monto equivalente a 4.0% del PIB, incluso superior al déficit total previsto para 2027, de 3.9%.

En este contexto, sostuvo que debe darse prioridad a la inversión física del sector público para estimular la economía y crear empleos formales, aunque advirtió que se prevé la posibilidad de usar la inversión pública como ajuste para cumplir las metas de déficit.

El déficit bajaría de 4.1% del PIB en 2026 a 3.9% en 2027, pero seguiría siendo elevado y exigiría más endeudamiento para cubrir el faltante, de acuerdo con el CEESP.

Bajo ese escenario, la deuda total llegaría a 55% del PIB y la deuda neta aumentaría 4.2 billones de pesos en los primeros tres años del sexenio, casi el doble que en el mismo periodo del gobierno anterior.

El CEESP advirtió que déficits elevados podrían reducir el financiamiento disponible para el sector privado o elevar sus tasas, debido a los recursos que necesitaría el sector público para financiarse.

Por ello, sostuvo que elevar los ingresos y mejorar la eficiencia del gasto deben ser esfuerzos complementarios.

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