El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) señaló que causa preocupación el destino que ha dado el gobierno federal a los recursos adicionales no anticipados derivados del repunte en los precios internacionales del crudo, pues los ingresos están siendo canalizados en su mayor proporción a programas considerados de baja productividad, particularmente los subsidios a la gasolina, en lugar de dirigirse a proyectos productivos de mediano y largo plazo.

En su análisis semanal, el organismo dependiente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) apuntó que las decisiones de gasto en este contexto son complejas, especialmente cuando se debe decidir entre asignar mayores recursos a necesidades de sectores clave para el bienestar social —como atender el rezago educativo, la escasez de medicinas y la precaria situación de la seguridad pública—, reactivar la inversión en infraestructura pública o mantener estables los precios de los combustibles.

Recordó que en los Precriterios 2027, se observa una corrección para 2026 en el precio estimado del petróleo, que pasó de 54.9 dólares por barril a 77.3 dólares.

Ante este escenario, el CEESP señaló que la “fortuna” de contar con mayores ingresos públicos derivados del encarecimiento del crudo representa para el Gobierno Federal una oportunidad para avanzar en sus objetivos de gasto y consolidación fiscal.

El organismo añadió que el flujo de recursos extraordinarios podría incluso ser superior a lo previsto.

“Y no solo eso, pues es factible que los ingresos públicos adicionales por los precios del crudo vayan más allá del gasto presupuestado, debido a que todo indica que el conflicto bélico en Irán podría extenderse más de lo previsto y que ello mantenga elevados los precios del petróleo”, explicó el organismo en su reporte.

Esta tendencia también se refleja en cifras recientes. Al cierre de abril, el precio de la mezcla mexicana rondaba casi los 99 dólares por barril, con lo que en el primer cuatrimestre del año el precio promedio se ubica en 74.4 dólares, cifra que ya supera la estimación promedio para todo el año.

Según el organismo del CCE, si el precio promedio del petróleo durante todo el año se ubicara en 90 dólares por barril, los ingresos adicionales para el sector público en 2026 alcanzarían aproximadamente 400 mil millones de pesos (mmp) respecto al precio aprobado en los Criterios 2026.

No obstante, si el cálculo se realiza con base en el ajuste al alza de 77.3 dólares, nueva cifra establecida en el documento de Precriterios, el ingreso adicional sería de alrededor de 150 mmp.

El Centro destacó que este excedente derivado del mayor precio del crudo podría destinarse, de manera transitoria, a atender necesidades evidentes en educación, salud, seguridad pública, bienestar social o inversión productiva.

En ese sentido, indicó que los ingresos extraordinarios derivados de los altos precios del crudo representan, en principio, una noticia favorable, al abrir margen para atender necesidades urgentes o fortalecer las finanzas públicas; sin embargo, también subrayó que se trata de recursos de carácter transitorio.

Así, acentuó que los excedentes petroleros no pueden considerarse ingresos permanentes, por lo que recomendó destinarlos a fines de la misma naturaleza temporal.

A pesar de esta recomendación técnica, el organismo señaló que el gobierno ha decidido utilizar parte de esos recursos para cumplir con su compromiso de evitar aumentos significativos en los precios de los combustibles y prevenir nuevos “gasolinazos”.

Cabe mencionar que el gobierno proporciona un estímulo para contener el alza en los precios de las gasolinas y el diésel mediante la reducción al máximo posible del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) previsto en la Ley de Ingresos.

El CEESP señaló que, evidentemente, esto implica un costo fiscal para el gobierno y la consecuente necesidad de obtener mayores recursos para mantener el gasto programado o realizar ajustes al mismo.

Según el organismo, es muy difícil estimar el costo fiscal total de los estímulos a las gasolinas y el diésel para el año, toda vez que ello depende de cómo evolucione el consumo de combustibles. Además, resulta complejo anticipar cuánto tiempo permanecerán elevados los precios del crudo o cuál será exactamente el objetivo del gobierno en términos de contención de precios.

Bajo estos elementos, el CEESP indicó que, si la venta interna de combustibles se mantiene estable a lo largo del año y se preserva el nivel actual de estímulos fiscales, el costo del apoyo podría no ser tan elevado. Aunque advirtió que, si el consumo aumenta, también crecerá el riesgo de que esta política derive en un déficit fiscal superior al programado originalmente en el presupuesto nacional.

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