El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) advirtió que, de acuerdo con las proyecciones más recientes, la economía mexicana enfrenta un panorama de bajo crecimiento prolongado.
En su análisis semanal, el organismo del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) expuso que con base en las expectativas recabadas por el Banco de México (Banxico) entre especialistas del sector privado, la tasa de crecimiento promedio anual para los próximos 10 años se ubicaría apenas en 1.85%, un nivel que confirma la debilidad estructural que arrastra la actividad económica.
El ajuste a la baja para este año fue uno de los primeros indicios de esta tendencia. El pronóstico promedio sobre el crecimiento del PIB cayó a 0.39%, alejándose una vez más de la estimación oficial de 1.0% contenida en los Criterios 2026.
A lo anterior se suma un aumento en la probabilidad de que el PIB registre una disminución entre el cuarto trimestre de 2025 y el primero de 2026, un escenario que eleva la inquietud entre analistas y empresas.
Según el CEESP, para 2026 se anticipa un mejor desempeño en comparación con este año; sin embargo, la expectativa es que el ritmo de crecimiento seguirá siendo insuficiente para satisfacer las necesidades de empleo y bienestar de los hogares. El pronóstico promedio para ese año es de 1.29%, ligeramente menor a la estimación previa de 1.32%.
Para 2027, aunque se prevé que la economía muestre una mejora, el avance estimado es de 1.81%.
En este contexto, las expectativas sobre la evolución del empleo formal también se mantienen cautelosas. Los especialistas prevén que el número de trabajadores registrados en el IMSS aumente en 246 mil personas en este año. Aunque esta cifra sería marginalmente mayor al aumento de 214 mil registros reportado en 2024, continúa siendo menor al de años anteriores, salvo 2020, cuando se observó una disminución de 648 mil registros debido al confinamiento sanitario.
La opinión sobre la situación general del país muestra un ánimo igualmente reservado. De acuerdo con 93% de las respuestas, la economía está peor que hace un año, y solo 2% considera que es un buen momento para invertir.
Entre los factores que podrían obstaculizar el crecimiento destacan la política sobre el comercio exterior, los problemas de inseguridad pública y la falta de estado de derecho. Este entorno refleja igualmente el débil comportamiento de los principales indicadores económicos, en especial de la inversión, que es uno de los motores esenciales del crecimiento.
Cabe mencionar que, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en septiembre la inversión fija bruta registró una disminución mensual de 0.3%, tras haber caído 3.0% el mes previo. El resultado fue producto, principalmente, de la baja de 2.6% en la inversión en construcción, afectada por una contracción de 3.9% en la residencial y de 0.9% en la no residencial. En contraste, la inversión en maquinaria y equipo aumentó 1.9%.
En su comparación anual, la inversión fija bruta acumuló trece meses consecutivos con variaciones negativas al caer 8.4%. La inversión en construcción retrocedió 10.2% anual y la de maquinaria y equipo 6.1%.
A ello se suma que la inversión privada también se mantiene en terreno negativo: con base en cifras originales, en septiembre registró una caída anual de 3.2%, enlazando seis meses consecutivos a la baja.
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