El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) advirtió que, pese a la mejora coyuntural que muestra la economía mexicana, persisten problemas de fondo como la debilidad estructural del crecimiento, la pérdida de confianza y el avance de la informalidad, factores que convierten a 2026 en un año complejo y decisivo.
En su análisis semanal, el organismo del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) indicó que los resultados disponibles de los principales indicadores macroeconómicos muestran un mejor desempeño en los últimos meses de 2025, en línea con una mejora en las expectativas de crecimiento para ese periodo.
De acuerdo con la encuesta de especialistas del sector privado que realiza el Banco de México, el pronóstico de crecimiento anual del PIB para el último trimestre de 2025 se ubica en 0.9%, cifra que contrasta con la caída de 0.2% registrada en el lapso previo.
Sin embargo, el CEESP precisó que este avance no modifica de forma relevante las expectativas, ya que para todo 2025 se anticipa un crecimiento de solo 0.4%, el cual, excluyendo la contracción de 8.6% observada en 2020 como consecuencia de la pandemia por Covid-19, representa el menor avance desde una disminución similar en 2019, primer año del sexenio pasado.
Agregó que aunque para 2026 se prevé un mejor desempeño de la actividad económica, el ritmo estimado podría seguir siendo insuficiente para estimular de manera significativa el bienestar de los hogares.
El centro de estudios alertó que 2026 inició con un entorno de crecimiento reducido, incluso cercano al estancamiento, lo cual responde a factores como la inseguridad, que se reflejan en el deterioro de la actividad productiva, así como a altos costos laborales, regulaciones poco amigables y una reforma judicial que genera alta incertidumbre, además de una política exterior que no contribuye a estimular la inversión, necesaria para la creación de nuevas empresas y la permanencia de las existentes, condición fundamental para el empleo formal.
En ese contexto, considera que será un año complejo, marcado por un crecimiento económico moderado, la persistencia de la inseguridad y la necesidad de recuperar la confianza en el sistema jurídico, tras la desaparición de organismos independientes que contribuían a un entorno de mayor certidumbre para la inversión.
Lo anterior es relevante considerando que este año será clave para fortalecer la inversión y aprovechar las oportunidades derivadas de la integración regional y la relocalización productiva.
Según el CEESP, mientras no se consolide un ambiente de confianza para invertir y generar empleos, la alternativa que ha ganado terreno es la informalidad, con efectos como baja productividad, crecimiento limitado y menor bienestar.
Igualmente, advirtió que el aumento en los costos laborales, que previsiblemente continuará con los incrementos al salario mínimo, así como con prestaciones más costosas, entre ellas el aumento en los días de vacaciones y la próxima reducción de la jornada laboral, además de la incertidumbre asociada a elevados niveles de inseguridad y a la reforma judicial, seguirán limitando la creación de empleos formales de calidad.
Las cifras oficiales muestran que la economía informal representó 26% en la primera mitad de 2025, lo que refleja un avance relevante frente al 22% registrado en 2022.
“Preocupa el hecho de que durante todo 2024 y el primer semestre del 2025, el crecimiento de la economía informal fue significativamente mayor al de la economía formal, de tal manera que se ha convertido en la principal fuente del avance de la economía en su conjunto.
“Al menos en el último trimestre del 2024 y los dos primeros de 2025, la aportación de la actividad formal al crecimiento total del valor agregado bruto de la economía fue negativa”, resaltó el organismo del CCE, el cual apuntó que fortalecer el ambiente de negocios durante este año será fundamental para estimular un ritmo de crecimiento más elevado y duradero, lo cual constituye la principal vía para generar mayor bienestar para las familias, y añadió que el trabajo conjunto de los distintos sectores de la sociedad será determinante para lograr un resultado favorable.
Cabe mencionar que los pronósticos de crecimiento para México en 2026 han mejorado de manera moderada: el Fondo Monetario Internacional estima un avance de 1.5%, el Banco Mundial prevé 1.3%, los especialistas del sector privado anticipan 1.2%, mientras que el pronóstico oficial se ubica en un rango de 1.8% a 2.8%.
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