El gobierno de Canadá decidió participar, como tercera parte interesada, en el proceso de consultas de solución de controversias que solicitó el gobierno de Estados Unidos a sus pares de México, para discutir el decreto de presidente Andrés Manuel López Obrador en relación con el maíz genéticamente modificado.

El pasado 2 de junio, la oficina del Representante Comercial del gobierno norteamericano dio a conocer que pidió abrir un periodo de consultas al gobierno mexicano, para atender sus  diferencias sobre el mencionado decreto, pero bajo el capítulo 31 de solución de disputas del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

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Anteriormente, en marzo de este año, el gobierno norteamericano también había pedido un periodo de consultas técnicas, pero bajo el capítulo 9 de medidas sanitarias y fitosanitarias, mismo que concluyó pero sin lograrse el objetivo de alcanzar un acuerdo con México.

A esta primera etapa de consultas técnicas también se había adherido el gobierno de Canadá.

En esta ocasión, la ministra de Agricultura de Canadá, Marie-Claude Bibeau, y la ministra de Comercio Internacional, Promoción de Exportaciones, Pequeños Negocios y Desarrollo Económico, Mary Ng, informaron sobre la decisión del gobierno canadiense de “participar como tercera parte interesada en las consultas de solución de disputas iniciadas por Estados Unidos”.

“Canadá dará continuidad a su colaboración con México y Estados Unidos en aras de alcanzar un resultado que preserve la predictibilidad del comercio y de acceso a mercados para nuestros agricultores y exportadores”, manifestaron este viernes las funcionarias canadienses, a través de un comunicado conjunto.

Marie-Claude Bibeau y Mary Ng explicaron que comparten las preocupaciones del gobierno estadounidense en el sentido de que las “disposiciones de México no están científicamente sustentadas y tienen el potencial de interrumpir innecesariamente el comercio en el mercado de América del Norte”.

Lo anterior, porque el decreto de López Obrador, publicado en febrero pasado, prohíbe la importación y el uso en México del maíz genéticamente modificado o transgénico, como lo llama el gobierno mexicano, para consumo humano.

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El decreto permite la importación y uso de ese grano para usos industriales y de alimentación animal, pero ordena que, gradualmente, el maíz genéticamente modificado se sustituya de esos ámbitos de la actividad productiva.

En este sentido, Canadá rebate la fundamentación científica de los argumentos de México para establecer tales disposiciones y también manifestó sus deseos por que “sus socios comerciales respeten sus compromisos contraídos dentro del T-MEC”.

Igualmente, las funcionarias canadienses lamentaron que las autoridades mexicanas rechacen las solicitudes de autorización para importar y vender ciertos productos biotecnológicos.

GC