La Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar) alertó sobre riesgos directos para el autotransporte mexicano en el marco de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) prevista para este año, un proceso que, de acuerdo con el sector, tendrá efectos relevantes en su competitividad y operación.
Según Augusto Ramos, secretario general de la Canacar, el resultado de esta revisión será determinante para un sector que moviliza más de 101 ramas industriales y que mantiene una participación clave tanto en el comercio exterior como en el mercado interno.
En este contexto, indicó que la participación del autotransporte debe ser constante y técnica en las mesas de negociación del tratado, debido a los efectos que cualquier decisión puede tener sobre las empresas del sector.
“El autotransporte mueve 101 ramas de la industria mexicana, pero si no estamos en esas 101 mesas de trabajo, cualquier decisión que se tome puede dejar fuera o afectar directamente a los transportistas que atienden esos sectores”, señaló.
Ramos destacó como un foco de atención la importación de vehículos de carga usados procedentes de Estados Unidos con más de 10 años de antigüedad, los cuales no cuentan con la configuración técnica adecuada para las condiciones de carga, infraestructura y vibración de las carreteras en México.
Detalló que estas unidades, frecuentemente identificadas como “chatarra”, operan en el país bajo sobrecargas superiores a las especificaciones de fábrica.
“Son unidades que ya agotaron su vida útil en Estados Unidos y aquí se deterioran más rápido por las condiciones de las carreteras y el peso que se les impone”, explicó, al referirse al impacto mecánico y estructural que enfrentan estos vehículos.
En el ámbito laboral, Ramos indicó que la demanda de operadores en Estados Unidos generó la salida de alrededor de 50,000 conductores, de los cuales cerca del 50% son mexicanos. Actualmente, unos 10,000 operadores han regresado a México, mientras que se registran hasta 50 deportaciones diarias, de las cuales 25 corresponden a ciudadanos mexicanos. El resto permanece en territorio estadounidense, ya sea en cursos de inglés o bajo esquemas informales.
“Hoy Estados Unidos está regresando operadores porque su economía se desaceleró, pero cuando vuelva a crecer no tendrán mano de obra suficiente y volverán a buscar a México como proveedor”, advirtió.
Ante este escenario, señaló la necesidad de que la Canacar cuente con un equipo especializado para la revisión del T-MEC, particularmente en temas relacionados con las visas tipo B1 y las condiciones en las que los operadores pueden prestar servicios transfronterizos.
En materia de inversión y financiamiento, el secretario general de la Cámara apuntó que las empresas estadounidenses acceden a tasas de interés de 0.5% mensual (6% anual) para la adquisición de tractocamiones, mientras que en México los costos financieros son más del doble. A esto se suma que el precio de los tractocamiones en México es más elevado, incluso cuando se trata de unidades fabricadas en el país, debido a la falta de regulación de precios.
“Si las empresas estadounidenses pueden operar libremente en México, con financiamiento casi gratuito y vehículos más baratos, no existirá forma real de competir”, afirmó durante encuentros con transportistas.
Por ello, reiteró la importancia de vigilar y reforzar que se mantenga la reserva del autotransporte como un sector estratégico de capital mayoritariamente mexicano, conforme a lo establecido en la Ley de Inversión Extranjera.
Finalmente, Ramos advirtió que la incertidumbre por posibles incrementos arancelarios, una política que se intensificó durante la administración de Donald Trump, continúa teniendo efectos sobre el autotransporte al elevar el costo de los tractocamiones, los insumos, el traslado de mercancías y el precio final al consumidor. Aunque reconoció la intención de la presidenta Claudia Sheinbaum de mantener el diálogo con Washington, subrayó la necesidad de que el sector privado participe junto con Concamin, el Consejo Coordinador Empresarial y la Secretaría de Economía, para que los temas del sector sean considerados en la revisión.
“La revisión del T-MEC debe hacerse con lupa. Lo que está en juego no es solo el autotransporte, sino la operación de una parte esencial de la economía mexicana”, concluyó.





