“Mensajes encontrados, anuncios de políticas inesperadas y su posterior reversión, como fue el caso reciente de falta de claridad sobre el uso del fondo de estabilización de los ingresos petroleros, son situaciones que introducen incertidumbre y disminuyen la posibilidad de poder predecir las políticas, circunstancia que está afectando el sentir de los inversionistas y las perspectivas de crecimiento”, apuntó Moody’s en su comunicado.Las menores perspectivas de crecimiento económico también jugaron un papel en la decisión. La calificadora espera que México crezca cerca de 1.5% en 2019 y alrededor de 1.8% en 2020, una diferencia marcada de sus perspectivas previas: más de 2% este año y cerca de 3% el próximo.
“Moody’s espera que menor crecimiento a mediano plazo erosione la resiliencia de la economía ante choques, mermando un factor clave que en años anteriores sustentaba la calidad crediticia soberana”, se lee en el comunicado.El financiamiento y papel protagónico en materia energética que el gobierno federal proyecta para Petróleos Mexicanos también fueron factores de peso. De acuerdo con la calificadora, los apoyos fiscales que el gobierno contempla para la petrolera serán demasiado sustanciales; harán que se tambaleen las metas de una política fiscal conservadora, la expansión de programas sociales y el mismo “plan de rescate” a Pemex.
“Apoyo recurrente a PEMEX para cubrir sus necesidades de financiamiento podría tener un impacto fiscal anual de alrededor de 1%-2% del PIB durante los próximos cinco años, en caso de que la compañía no logre volver a accesar financiamiento de mercado”, apunta Moody’s.También se señaló que un crecimiento aminorado y las tensiones entre la diversidad de políticas contradictorias en la administración podrían poner en jaque la estabilidad de la deuda que ha mantenido el país. Cada uno de los puntos mencionados en el análisis de Moody’s representan un golpe al estilo de gobierno y las políticas del presidente Andrés Manuel López Obrador. El llamado “rescate de Pemex” es uno de sus proyectos más ambiciosos, y se ha tornado en los últimos meses en uno de los más controversiales debido a la cantidad de fondos públicos que se planea dedicar en apoyo a la petrolera. El bajo crecimiento económico también ha sido nota de preocupación para el presidente y los economistas del país. La semana pasada HR Ratings bajó sus perspectivas de crecimiento para el país citando también un desempeño pobre del PIB y del IGAE. En cuanto a la incertidumbre en las políticas económicas, ese es un tema que López Obrador viene enfrentando desde antes de tomar las riendas del país. Son varios los analistas y líderes de opinión que han expresado su confusión respecto al rumbo que la administración planea dar a sectores como el energético y el de telecomunicaciones. Es precisamente la certidumbre en la implementación de políticas públicas lo que Moody’s ve como esencial para la recuperación de una perspectiva estable.
“Aunque no es probable que se dé un alza de la calificación en el futuro cercano, la perspectiva podría regresar a estable si se recupera la confianza en la habilidad del gobierno para establecer e implementar políticas predecibles”, apunta el comunicado.A pesar del cambio en la perspectiva, la calificación de México se mantuvo en A3. Esto se debió a una “extensa y diversificada economía” en el país, además de por su “sistema bancario fuerte y una mejor estructura de ingresos gubernamentales” que ha hecho a la federación menos dependiente del petróleo. Te puede interesar: Recorta Fitch calificación de México a ‘BBB’ desde ‘BBB+’ debido a Pemex cach





