El precio del aguacate ha tenido una trayectoria descendente, ya que de enero a septiembre de 2026, la cotización promedio pagada al productor cayó 28.8% en comparación con el mismo lapso de 2025.
Tan solo en el tramo de julio a septiembre, el precio retrocedió de 25.72 pesos a 16.25 pesos por kilo, lo que representó una disminución de 36.8%, mientras que en la comparación interanual de septiembre respecto al mismo mes de 2025, se observó una disminución de 9.4%, refirió Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA) en un reporte.
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El ajuste en el costo del fruto se explica en parte por el aumento de la producción en México, la cual alcanzó 2 millones 022,386 toneladas de enero a septiembre de 2026, cifra superior en 11.0% respecto a la cantidad de 1 millón 822,167 toneladas registradas en los mismos meses del año anterior.
A esta mayor oferta interna se agrega una presencia creciente de aguacate proveniente de Perú y Colombia en Estados Unidos, principal destino de las ventas exportaciones mexicanas.
A pesar de la presión sobre los ingresos de los agricultores, GCMA precisa que la reducción de los precios no justifica la reciente interrupción temporal de las labores de recolección ni de las exportaciones que se vio en los últimos días, con el propósito de propiciar un repunte artificial de precios.
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El reporte recordó que a estas tensiones por los precios se han agregado otros asuntos como las alertas por la identificación en Michoacán de cargamentos de aguacate con la plaga del gusano barrenador del hueso del aguacate, procedentes de Jalisco y Colima, de los cuales una parte se destruyó y la otra se regresó a su lugar de origen.
Sin embargo, GCMA consideró que las alertas sanitarias tampoco habilitan a particulares para realizar inspecciones o destruir fruta, tareas exclusivas de la autoridad competente.
Ante este escenario, el organismo especializado sugiere que las acciones de paro y restricción concertada de la oferta pueden ameritar una revisión de la Comisión Nacional Antimonopolio (CNA), con el objeto de esclarecer posibles prácticas monopólicas.
El valor de la confiabilidad
La agroindustria de aguacate también enfrenta nuevas exigencias normativas impuestas por la administración federal, las cuales obligan a todos los integrantes de la cadena de suministro a comprobar el respeto a la legislación laboral mediante la obtención de un certificado específico.
Esta disposición añade presiones a los productores locales.
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Si bien las exportaciones ya se restablecieron a partir de este hoy, GCMA reflexiona que los actores de la agroindustria mexicana deberían preocuparse más por la confiabilidad de las exportaciones mexicanas y el riesgo de perder esa virtud ante el mercado de Estados Unidos, en lugar de querer beneficiarse de un transitorio aumento del precio solo por interrumpir la recolección y la exportación del aguacate.
Interrumpir el flujo comercial pone en riesgo la reputación del aguacate nacional y abre la puerta para que los compradores del vecino país diversifiquen sus fuentes de abastecimiento, lo que afectará el valor del producto mexicano en el exterior en el largo plazo.
GC





