La publicación de las bases de referencia para comercializar maíz blanco del Bajío representa un primer paso, pero resulta insuficiente para colocar toda la producción entre los compradores y a un precio que permita cubrir los costos de los agricultores, advirtió un análisis del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA).
El organismo explicó que la referencia anunciada por el gobierno federal no garantiza por sí sola la comercialización de la cosecha, debido a que no define quién comprará el grano, qué volumen adquirirá cada participante, bajo qué condiciones se firmarán los contratos ni cuál será el mecanismo para administrar los riesgos del mercado.
Te puede interesar: Pese a ser productor, México afianza su dependencia del maíz importado
Además, la base se dio a conocer sin una mesa formal de negociación entre productores, compradores, autoridades, gobiernos estatales e instituciones financieras, lo que reduce su viabilidad operativa, opinó GCMA.
Otro problema es que la referencia se orienta principalmente a la industria harinera, molinera y nixtamalera, sin incorporar de manera suficiente al sector pecuario, que también consume maíz blanco y podría absorber parte de los excedentes.
Con base en sus estimaciones, GCMA calcula que alrededor de 1.2 millones de toneladas pueden quedarse sin un comprador claramente identificado.
Te puede interesar: Sheinbaum presume acuerdo por el maíz y reprocha protestas de agricultores
El análisis agrega que la base pierde competitividad cuando se suman gastos de almacenamiento, manejo y transporte, sobre todo frente al maíz importado y en los mercados pecuarios. Incluso con el precio de referencia anunciado, el productor tendrá una pérdida cercana a 1%, de acuerdo con agrocostos de Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA).
GCMA también considera inviable que Alimentación para el Bienestar absorba el excedente. Explica que una compra pública cercana a 1.2 millones de toneladas rebasará las necesidades habituales del programa y podría desplazar a compradores privados, fragmentar el mercado, elevar la presión sobre el presupuesto y generar problemas de almacenamiento.
El organismo advirtió que, si no se precisan las reglas para comercializar la cosecha, los productores enfrentarán incertidumbre sobre el precio final, el destino de su grano y la protección ante una baja en las cotizaciones.
Te puede interesar: Firman acuerdo por el maíz blanco que garantiza compras anticipadas de las cosechas
Esa situación también podría afectar el funcionamiento del mercado nacional y desalentar la producción.
Para corregir el problema, GCMA plantea instalar de inmediato una mesa de negociación; definir los volúmenes que adquirirán la industria, el sector pecuario y los programas públicos; formalizar contratos de compraventa; establecer un método transparente para calcular la base y el precio justo; poner en marcha coberturas, seguros y esquemas de financiamiento; crear un mecanismo que compense la diferencia entre el precio de mercado y el ingreso considerado justo; y determinar el destino del excedente que permanezca sin demanda.
El organismo concluyó que anunciar una base comercial no sustituye un sistema integral de ordenamiento del mercado ni garantiza la venta total de la cosecha en condiciones rentables para los productores.
GC





