La persistencia de la inflación en los servicios ocupó buena parte de la discusión de la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) durante su más reciente reunión de política monetaria. De acuerdo con la minuta, la mayoría de sus integrantes la señaló como uno de los principales retos para lograr la convergencia de la inflación al objetivo permanente de 3%.
En ese contexto, la Junta de Gobierno indicó que hacia adelante será apropiado mantener la tasa de interés de referencia en su nivel actual de 6.50%.
Según la minuta, los miembros del Banco central coincidieron en que la postura monetaria vigente es adecuada para enfrentar los retos del entorno macroeconómico y del contexto internacional, al tiempo que reiteraron que hacia adelante será apropiado mantener la tasa de referencia en su nivel actual.
Durante la discusión, la mayoría de los integrantes destacó que la inflación de servicios aumentó de 4.52% en abril a 4.57% en la primera quincena de junio. Precisó que el incremento respondió principalmente al comportamiento de los servicios turísticos, asociado con una mayor demanda derivada de la celebración de la Copa Mundial de Futbol. No obstante, la mayoría resaltó la persistencia de este componente, lejos del evento deportivo.
Algunos miembros señalaron que la inflación de servicios no muestra señales de regresar a su promedio histórico. Uno de ellos indicó que la variación anual de la mayoría de los genéricos que integran este componente permanece por encima de los niveles observados antes de 2019.
Otro integrante sostuvo que la persistencia del subcomponente de servicios constituye uno de los problemas fundamentales que enfrenta actualmente la inflación.
Ese mismo miembro agregó que la variación mensual anualizada de la inflación de servicios promedia 4.93% desde inicios de 2022 y se ha mantenido por encima de 4.3% desde entonces. También señaló que alrededor de 57% de los genéricos registra variaciones anuales superiores a 5%, situación que atribuyó a presiones estructurales provenientes de los costos laborales y de otros insumos, lo que ha mantenido elevados los precios de servicios como transporte aéreo, museos, tintorerías y establecimientos de alimentos.
La mayoría también destacó que la inflación de los servicios de alimentación continúa siendo elevada. Algunos integrantes explicaron que ello responde al traspaso de los incrementos registrados previamente en los precios de las mercancías alimenticias como consecuencia de choques en el componente no subyacente.
Por su parte, un miembro añadió que este comportamiento también refleja cambios en los precios relativos derivados de una mayor demanda de estos servicios tras la pandemia.
En las intervenciones individuales, un integrante señaló que la evolución de la inflación de servicios continúa siendo uno de los principales retos para alcanzar la convergencia de la inflación a la meta. Explicó que, si bien la persistencia de este componente ha regresado a un patrón similar al observado antes de 2019, la media podría ubicarse ahora en un nivel más elevado.
Agregó que la inflación de servicios mantiene una estrecha relación con el consumo y los salarios, variables que se han desacelerado durante el año y que se espera contribuyan a moderar este componente.
En ese contexto, consideró pertinente mantener un enfoque de cautela y seguir vigilando la evolución de la inflación y de sus determinantes.
Otro miembro afirmó que la inflación general volvió a ubicarse dentro del intervalo de variabilidad principalmente por el comportamiento favorable del componente no subyacente, mientras que la inflación subyacente permanece estancada debido a la persistencia de la inflación de servicios. Añadió que las expectativas de inflación han mostrado un deterioro y que consolidar su anclaje alrededor de la meta de 3% sigue siendo un reto.
Ese mismo integrante sostuvo que la tasa real ex ante ya alcanzó el nivel estimado de neutralidad, por lo que consideró que no existe margen para una mayor relajación de la postura monetaria. Agregó que, si la inflación de servicios no inicia una rápida desaceleración, la postura monetaria debería permanecer en su nivel actual durante un periodo prolongado, y señaló que cualquier relajamiento adicional requerirá evidencia contundente de una convergencia sostenida de la inflación.
Por separado, otro miembro indicó que, aunque la inflación general ha disminuido y nuevamente se ubica dentro del intervalo de variabilidad, ese descenso obedece principalmente al comportamiento del componente no subyacente, que es más volátil.
Igualmente, apuntó que el desvanecimiento de los choques de oferta y el comportamiento de los determinantes favorecen una trayectoria descendente de la inflación, aunque persisten riesgos para esa evolución, entre ellos la persistencia de la inflación de servicios.
La minuta también muestra que la mayoría de la Junta observó que la inflación general descendió de 4.45% en abril a 3.55% en la primera quincena de junio, principalmente por la reducción del componente no subyacente y por una disminución adicional de la inflación subyacente.
Asimismo, algunos integrantes señalaron que no se han observado efectos de segundo orden derivados de los cambios al IEPS ni de las medidas arancelarias implementadas a principios de año.
En cuanto al entorno internacional, la mayoría coincidió en que el conflicto en Medio Oriente continúa siendo un riesgo para la inflación global. Sin embargo, señaló que los avances en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán han contribuido a moderar las preocupaciones sobre la oferta de energéticos y a reducir las cotizaciones internacionales del petróleo.
No obstante, algunos miembros advirtieron que permanecen riesgos relacionados con la implementación de esos acuerdos y con un eventual resurgimiento de las tensiones geopolíticas.
La mayoría también consideró que el balance de riesgos para la trayectoria prevista de la inflación mantiene un sesgo al alza, aunque reconoció que algunos de esos riesgos se han moderado respecto de la decisión anterior.
Finalmente, la Junta de Gobierno reiteró que hacia adelante será apropiado mantener la tasa de interés de referencia en su nivel actual de 6.50%, al considerar que la postura monetaria vigente continúa siendo adecuada para enfrentar los retos del entorno macroeconómico y avanzar en el proceso de convergencia de la inflación hacia la meta permanente de 3%.
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