El Banco de México (Banxico) recortó la expectativa de crecimiento de México para 2017 de un rango de entre 2 y 2.5% a uno de entre 1.8 y 2.3%, informó Agustín Carstens. El gobernador del instituto central, que dio su última conferencia trimestral como ‘capitán’ de Banxico, señaló que las expectativas para 2018 se mantienen entre 2 y 3%, mientras que -acotó- por primera vez se da un estimado para 2019, de entre 2.2 y 3.2 por ciento.
“Este ajuste responde a que la actividad productiva en el tercer trimestre mostró una desaceleración mayor a la esperada en el Informe previo, en buena medida ante los efectos de los sismos de septiembre y la pronunciada contracción de la plataforma petrolera en ese mismo mes”, señaló Banxico en su reporte trimestral.
En septiembre de esta año se registraron dos fuertes sismos en la zona centro y sur del país, así como fenómenos meteorológicos que afectaron la producción petrolera. El Banco de México señaló que las consecuencias sobre la actividad económica de los terremotos parecerían haber sido “moderadas y transitorias“. Adicionalmente, el país se encuentra en negociaciones sobre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) firmado con Estados Unidos y Canadá en la década de los 90’s y cuyo futuro actualmente es incierto; la incertidumbre sobre el desenlace que tendrá dicho acuerdo también influyó en el ajuste de crecimiento realizado por Banxico, precisó el gobernador del banco central. No obstante, para el próximo Gerente General del Banco de Pagos Internacionales (BIS), la situación por la que se encuentra la economía mexicana es transitoria.
“Estos factores deberán desaparecer y la economía retomará una tasa de crecimiento ascendiente…las previsiones de crecimiento para 2018 no se modifican respecto al informe previo, de modo que se continúa anticipando que el crecimiento del PIB se ubique entre 2 y 3% en 2018, en tanto que para 2019 se prevé una tasa de expansión de entre 2.2 y 3.2 por ciento”, señaló.
De igual forma, enfatizó que la correcta implementación de las reformas estructurales impulsadas por el presidente Enrique Peña Nieto contribuirán a cumplir con las proyecciones de crecimiento, y destacó el papel que estas, en conjunto con la política económica implementada, han tenido y que permitieron a la economía mostrarse resiliente en medio de un contexto adverso.
“Incluso considerando que reformas de gran envergadura como las aprobadas requieren de un prolongado periodo de implementación y que su impacto pleno sobre el crecimiento económico debe evaluarse desde una perspectiva de largo plazo”, destacó.
Asimismo, descartó que la desaceleración económica pueda influenciar de forma negativa a los inversionistas extranjeros, pues señaló que la mayoría de los tenedores de bonos de México son institucionales y consideran variables de largo plazo, las cuales reiteró se verán fortalecidas con las reformas estructurales.
“La mayoría  son institucionales con plazos de largo plazo de inversión, ellos se fijan en determinantes de este tipo en cuanto al desempeño de la economía mexicana y si seguimos impulsando las reformas estructurales Banxico podrá establecer una inflación acorde con sus metas… si todo esto se cumple nos deberá dar un buen crecimiento económico en el país. Eso es lo que deben ver los extranjeros y por lo mismo creo que debería haber estabilidad en esa dirección” acotó el gobernador de la institución central.
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