La Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) determinó -por mayoría- mantener el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día en 4.25 por ciento, a fin de brinda el espacio necesario para confirmar una trayectoria convergente de la inflación a la meta. La deliberación no fue unánime, pues dos de sus miembros votaron por disminuir dicho objetivo a un nivel de 4.00%. La decisión sorprendió a la mayoría de los analistas que esperaban que el instituto central cerrara el año con un recorte de 25 puntos base. El próximo anuncio de política monetaria de Banxico se producirá el 11 de febrero próximo. En un comunicado, el banco central detalló que la determinación anunciada este jueves consideró que después de la última decisión de política monetaria, el peso mexicano se apreció, mientras que las tasas de interés de corto plazo registraron movimientos acotados y las de mayor plazo disminuyeron. Igualmente, tomó en cuenta que, tras la recuperación en el tercer trimestre, la actividad económica en México continuó mejorando a inicios del cuarto y permanece por debajo de los niveles previos a la pandemia, en un entorno de incertidumbre y riesgos a la baja, por lo que anticipa “amplias condiciones de holgura a lo largo del horizonte en el que opera la política monetaria”. Por otro lado, se contempló que la inflación general anual pasó de 4.09% a 3.33% entre octubre y noviembre de 2020 debido a la reducción de los componentes subyacente y no subyacente. De esta forma, las expectativas de la inflación general para el cierre de 2020 se redujeron y las de mediano y largo plazos se mantuvieron estables en niveles superiores a la meta de 3%. Pese a lo anterior, para Banxico, el comportamiento de la inflación sigue siendo incierto, y los retos derivados de la pandemia para la política monetaria incluyen tanto la importante afectación a la actividad económica como un choque financiero y sus efectos en la inflación. Al alza, el banco central ve riesgos como presiones en la inflación subyacente por la recomposición del gasto hacia las mercancías; episodios de depreciación cambiaria; y diversas presiones de costos para las empresas. A la baja, apuntó, podría observarse un efecto mayor al esperado por la brecha negativa del producto, mayores medidas de distanciamiento social o cierta persistencia en las reducciones de precios de “El Buen Fin”, además de menores presiones inflacionarias globales y/o una mayor apreciación cambiaria. De esta forma, “el balance de riesgos alrededor de la trayectoria esperada para la inflación es incierto”.
“Los riesgos a los que están sujetos la inflación, la actividad económica y los mercados financieros, plantean retos importantes para la política monetaria y la economía en general. “Considerando las previsiones de inflación descritas, la incertidumbre que las rodea, así como la conveniencia de consolidar una trayectoria decreciente para la inflación general y subyacente hacia la meta de 3%, con la presencia de todos sus miembros, la Junta de Gobierno decidió por mayoría mantener el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día en 4.25%”.
Hacia delante, agregó, la conducción de la política monetaria dependerá de la evolución de los factores que inciden en la inflación general y subyacente, en sus trayectorias previstas en el horizonte de pronóstico y en sus expectativas.
“La Junta de Gobierno tomará las acciones que considere necesarias con base en la información adicional, a fin de que la tasa de referencia sea congruente con la convergencia ordenada y sostenida de la inflación general a la meta del Banco de México en el plazo en el que opera la política monetaria. Además, es imperativo salvaguardar el ámbito institucional, fortalecer los fundamentos macroeconómicos y adoptar las acciones necesarias en los ámbitos monetario y fiscal, para propiciar un mejor ajuste de los mercados financieros nacionales y de la economía en su conjunto”, concluyó Banxico.
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