La política monetaria en México deberá aplicarse con mayor gradualidad y cautela hacia adelante, luego del avance logrado en la normalización de la tasa de interés a niveles más convencionales, de acuerdo con las minutas de la reunión de política monetaria del Banco de México (Banxico) del 18 de diciembre.
En ese encuentro, la Junta de Gobierno decidió por mayoría recortar la tasa de interés de referencia en 25 puntos base, para ubicarla en 7.00%, al considerar apropiado continuar con el ciclo de disminuciones.
La evaluación tomó en cuenta el panorama inflacionario actual, el comportamiento del tipo de cambio, la debilidad de la actividad económica y los posibles impactos derivados de cambios en las políticas comerciales a nivel global.
La minuta detalla que casi todos los integrantes de la Junta de Gobierno respaldaron el recorte, al señalar como factores relevantes la reducción de 25 pb aplicada por la Reserva Federal (Fed), la holgura existente en la actividad económica y la apreciación del peso frente al dólar. Estos elementos, coincidieron, respaldaron el ajuste a la tasa de referencia.
No obstante, un miembro votó por mantener la tasa sin cambios, al advertir presiones en el componente subyacente de la inflación. Argumentó que la inflación de mercancías ha mostrado presiones al alza, la de servicios se ha estancado y que la brecha negativa del PIB no ha generado el efecto desinflacionario anticipado.
Aun con esta diferencia, tras la decisión —que marcó doce recortes consecutivos a la tasa de interés—, la Junta de Gobierno compartió una visión común: hacia adelante, la conducción de la política monetaria deberá caracterizarse por mayor cautela y gradualidad, ante el avance logrado en la normalización de la tasa.
Según la minuta, un integrante advirtió la necesidad de vigilar los ajustes en precios relativos derivados de medidas tributarias y arancelarias, aunque las proyecciones apuntan a un repunte temporal de la inflación.
Consideró factible transitar hacia niveles de tasas más convencionales, acordes con la fase actual del proceso desinflacionario, apoyado en la holgura económica, la apreciación del peso mexicano, el relajamiento de las condiciones monetarias y financieras externas —en especial en Estados Unidos—, así como en el grado de apretamiento monetario acumulado.
En esa misma línea, subrayó que el ciclo de recortes deberá retomarse sólo cuando las condiciones macroeconómicas lo ameriten, y en la medida en que el periodo de cambios en precios relativos avance sin generar efectos de segundo orden.
Otro miembro señaló que los choques previstos para 2026 podrían incidir en la dinámica de precios dentro del horizonte de planeación y postergar la convergencia de la inflación, por lo que la política monetaria requerirá mayor cautela y gradualidad.
Asimismo, indicó que la comunicación con el público debe enfatizar que la continuidad de los ajustes a la tasa dependerá de la ausencia de efectos de segundo orden, de que el balance de riesgos para la inflación no se deteriore, de que los pronósticos sean congruentes con los nuevos choques y de que los datos no reflejen presiones generalizadas sobre los precios.
Finalmente, otro integrante sostuvo que debe mantenerse un enfoque de cautela, por lo que la tasa debería permanecer en su nivel actual hasta contar con evidencia clara de que se alcanzará la meta de inflación de 3%.
Añadió que la guía prospectiva deberá señalar que los ajustes futuros a la postura monetaria dependerán de la evolución de los datos y de una consolidación clara de la trayectoria inflacionaria hacia la meta, para asegurar la congruencia con el mandato constitucional del banco central.
El #BancodeMéxico publicó hoy la #MinutaBanxico con motivo de la decisión de política monetaria anunciada el 18 de diciembre de 2025. Consulta el documento aquí: https://t.co/9OAsnTlssA pic.twitter.com/ZdDKiGdx8w
— Banco de México (@Banxico) January 8, 2026
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