Después de que S&P Global Ratings cambió de estable a negativa la perspectiva de la deuda del gobierno mexicano, Banamex advirtió que la agencia Moody’s puede aplicar un recorte en la calificación crediticia de México entre este 14 de mayo y el cierre de junio.

Esta posibilidad se explica porque Moody’s ya había colocado desde noviembre de 2024 la perspectiva de México en negativa por preocupaciones relacionadas con el deterioro fiscal, el debilitamiento institucional y el menor crecimiento económico. Desde entonces, el endeudamiento público aumentó, el entorno institucional no ha mostrado mejoras y la economía mexicana ha observado un dinamismo limitado, según un análisis de la unidad de Estudios Económicos de Banamex.

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Esta semana, S&P Global Ratings ratificó la calificación soberana de México en “BBB”, un escalón arriba del límite de grado de inversión, pero modificó su perspectiva de estable a negativa.

Después hizo el mismo ajuste para Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), debido a su alta dependencia del gobierno federal y las presiones que generan estas compañías a las finanzas públicas.

Actualmente, Moody’s otorga a la deuda pública de México una calificación de Baa2 con perspectiva negativa. Si Moody’s reduce su nota a Baa3, la calificación se ubicará en el último nivel antes de perder el grado de inversión.

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Banamex advirtió que, si México no logra acelerar el crecimiento económico de forma sostenible, ni concretar una consolidación fiscal efectiva —lo que implica recuperar las finanzas de Pemex y CFE—, en el mediano plazo puede perder el grado de inversión.

Entre los principales focos de preocupación están el déficit público de 4.8% del Producto Interno Bruto (PIB) registrado el año pasado, superior a lo previsto, así como una deuda neta equivalente a 52.7% del PIB, el nivel más alto en 40 años

A esto se suma un crecimiento económico estimado en apenas 0.6% para 2025 y expectativas moderadas para 2026.

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El análisis también recuerda que Moody’s ha advertido sobre el mayor costo financiero de la deuda, la rigidez del gasto público y el peso que representa Pemex para las finanzas públicas.

Incluso prevé que la deuda del gobierno podría superar 45% del PIB en 2025 y acercarse a 50% en 2027 y 2028 si no se logra una consolidación fiscal más profunda.

En su última revisión, Moody’s también alertó sobre el debilitamiento del marco institucional de México, particularmente por la reforma judicial, al considerar que podrían afectar el sistema de contrapesos políticos, el entorno de negocios y el crecimiento económico del país.

GC