La inflación en México podría comenzar a repuntar a partir de agosto, de acuerdo con analistas de Estudios Económicos Banamex, quienes mantuvieron en 4.2% su pronóstico para la inflación general al cierre de 2026, después de que el indicador anual se desaceleró a 3.12% en julio.

De acuerdo con la información publicada este viernes por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la inflación general registró una variación de 0.03% mensual en julio, la menor para un mismo mes desde 2013, mientras que a tasa anual bajó desde 3.37% en junio y acumuló cuatro meses consecutivos de descensos, con lo que alcanzó su nivel más bajo desde mayo de 2020.

Pese a esta desaceleración, los especialistas de Estudios Económicos Banamex esperan que la inflación vuelva a subir desde agosto y llegue a 4.2% en diciembre, principalmente por la reversión del comportamiento de los precios agropecuarios, un mayor efecto de los aranceles y las presiones acumuladas sobre los costos laborales.

El comportamiento de frutas y verduras fue uno de los principales factores detrás del resultado de julio, cuyo descenso fue compensado por aumentos en vivienda, servicios turísticos y mercancías alimenticias, de acuerdo con el análisis de los especialistas.

Hacia el cierre del año, Banamex espera que la inflación de las mercancías, especialmente la de mercancías no alimenticias, se mantenga baja, aunque prevé un ligero incremento conforme pierda fuerza el efecto de la apreciación del tipo de cambio.

En los servicios, los precios continúan mostrando una inflación por encima de su promedio histórico debido a las presiones acumuladas en los costos laborales, aunque los analistas consideran que una creación de empleos modesta y un posible efecto más visible de la holgura económica podrían ayudar a moderarlas.

En este contexto, los analistas de Banamex mantienen en 4.1% su pronóstico para la inflación subyacente al cierre de 2026. Este indicador registró una variación de 0.23% mensual en julio y su tasa anual bajó a 3.95%, desde 4.03% en junio, principalmente por una menor inflación anual de los servicios turísticos y las mercancías alimenticias.

Para la inflación no subyacente, los especialistas esperan una ligera tendencia al alza durante los siguientes meses, principalmente por una base de comparación anual baja. Este comportamiento forma parte del escenario que llevó a los economistas a mantener su pronóstico de 4.2% para la inflación general al cierre del año.

Dentro de este escenario, identifican algunos factores que podrían generar mayores presiones sobre los precios, entre ellos el efecto de los aranceles, que podría hacerse más evidente conforme las empresas comiencen a agotar los inventarios que habían acumulado.

A lo anterior se suma el riesgo de un mayor traslado del incremento del salario mínimo hacia otros salarios, lo que podría frenar la reducción de la inflación de servicios.

Igualmente, podrían enfrentarse condiciones climatológicas y sanitarias desfavorables, particularmente ante un posible fenómeno de El Niño severo, así como precios de frutas y verduras mayores a los previstos por el incremento en las referencias internacionales relacionadas con fertilizantes.

Del lado contrario, una mayor holgura económica y un efecto más fuerte de la apreciación del tipo de cambio sobre los precios de las mercancías podrían contribuir a una inflación menor a la prevista, de acuerdo con los analistas.

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