La inflación en México desaceleró durante la primera quincena de julio, impulsada principalmente por el efecto de la temporada de descuentos de verano, que resultó más pronunciado de lo previsto, especialmente en mercancías no alimenticias. Sin embargo, de acuerdo con un análisis de Banamex, este alivio será temporal, pues se espera que los precios al consumidor retomen su tendencia al alza en los próximos meses.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la inflación en México disminuyó a 3.55% anual en la primera quincena de julio, ubicándose en su nivel más bajo desde la segunda parte de enero. En junio, cerró en 4.32 por ciento.
El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) aumentó 0.15% respecto a la quincena anterior.
Aunque la inflación desaceleró de forma relevante respecto al cierre de junio, Banamex proyecta que repuntará en la segunda parte del año, para concluir en un nivel de 4.0% anual.
En una nota oportuna, la entidad retomó que los precios de mercancías han subido con fuerza en la primera mitad del año, tras registrar niveles inusualmente bajos en 2024 y, aunque el ritmo de incremento podría moderarse, factores como la apreciación del peso, la desaceleración económica y la estabilidad en los precios al productor podrían sumar presiones.
Por el contrario, la inflación en servicios ha comenzado a ceder en meses recientes, y se espera que esta tendencia se consolide gracias a un mercado laboral que muestra signos de enfriamiento, con menor generación de empleo y aumentos salariales más contenidos.
Y si bien en los últimos meses la aceleración en los precios de mercancías ha superado la baja en servicios, generando un ligero repunte en la inflación subyacente, Banamex prevé que esta situación se estabilice en el segundo semestre del año.
En el componente no subyacente, anticipa un aumento gradual en los precios agropecuarios, mientras que los energéticos, particularmente la gasolina de bajo octanaje, se mantendrían relativamente estables debido al acuerdo de precio máximo vigente.
Finalmente, en su análisis, el banco identificó varios riesgos que podrían alterar este panorama. Entre los riesgos al alza, mencionó una aceleración más rápida en los precios de mercancías, una desaceleración más lenta en los servicios, y factores climáticos o sanitarios que afecten la oferta de alimentos.
Por el lado contrario, una mayor debilidad en la economía podría ejercer una presión bajista sobre los precios en general.
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