Analistas de Banamex anticipan que México enfrentará presiones inflacionarias elevadas en 2026, luego de un repunte previsto a inicios del año como consecuencia de los incrementos a impuestos y aranceles que entraron en vigor el 1 de enero.
En una nota de oportunidad, los economistas señalaron que estos ajustes tendrán un impacto directo, principalmente, sobre el componente de mercancías, que después de mostrar una tendencia al alza durante 2025 se había estabilizado.
No obstante, los especialistas explicaron que, conforme avance el año, estas presiones podrían verse parcialmente contrarrestadas por la apreciación del tipo de cambio, la relativamente baja inflación de precios al productor y el crecimiento económico modesto que prevalecerá en la economía mexicana, factores que ayudarían a contener un mayor deterioro en los precios.
Por el lado de los servicios, Banamex destacó que, aunque este componente ha mostrado una ligera tendencia a la baja, la inflación anual aún se mantiene alejada de su promedio histórico, presionada por factores como el incremento acumulado de los salarios.
“En ese sentido, estimamos una disminución moderada de la inflación de servicios en 2026 toda vez que la generación de empleos se mantendrá modesta y los incrementos salariales reales permanecerán similares a los años anteriores”, expusieron los analistas.
Bajo este escenario, el banco prevé una disminución gradual del componente subyacente después del repunte a 4.5% anual en el primer trimestre de 2026 que proyectan.
En cuanto a la inflación no subyacente, estiman que continuará con incrementos moderados, impulsados por mayores precios de los agropecuarios, mientras que anticipan que la inflación de energéticos se mantendría baja, apoyada en la disminución estimada de las referencias internacionales.
“En conjunto estimamos que la inflación general anual se ubicará alrededor de 4.2% en el primer trimestre, y que cierre 2026 en subyacente en 4.2%”, señalaron los especialistas de Banamex.
Entre los riesgos al alza, los analistas identifican posibles efectos mayores y de segundo orden derivados de los incrementos en impuestos, que podrían provocar una aceleración superior a la estimada de la inflación subyacente.
También advirtieron sobre un mayor traspaso del aumento al salario mínimo hacia el resto de los salarios, lo que frenaría la desaceleración de la inflación en servicios, así como condiciones climatológicas y sanitarias desfavorables que presionen los precios agropecuarios.
En contraste, como riesgos a la baja, consideran que la holgura económica podría tener un impacto mayor al previsto sobre los precios y que la inflación de los productos agrícolas regrese más lentamente a su media, en caso de que se presenten condiciones climatológicas favorables.
Este análisis se da en un contexto en el que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) informó que la inflación general en México se ubicó en 3.69% anual en diciembre, una desaceleración frente al 3.80% de noviembre.
Con este resultado, la inflación se mantuvo por sexto mes consecutivo dentro del intervalo de variabilidad del Banco de México, de más/menos un punto porcentual alrededor del objetivo de 3.0%.
El desempeño estuvo acompañado por una moderación en la inflación subyacente, que bajó a 4.33% desde 4.43%, impulsada por descensos tanto en servicios, que se ubicaron en 4.35% anual frente al 4.49% de noviembre, como en mercancías, que pasaron de 4.37% a 4.30% anual.
En paralelo, la inflación no subyacente retrocedió a 1.61% desde 1.73%, reflejando menores variaciones en los precios agropecuarios, que se situaron en 0.88% en diciembre contra 0.90% en noviembre, así como en energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno, que descendieron a 2.19% desde 2.40%.
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