Las presiones inflacionarias en México persistirán durante 2026, aunque con factores que ayudarán a moderarlas, advirtieron analistas de Estudios Económicos Banamex, al señalar que la apreciación del tipo de cambio y un crecimiento económico modesto actuarán como contrapeso frente a los choques de precios que siguen presentes en la economía.

En una nota oportuna, los especialistas subrayaron que ya comenzó a observarse un repunte de la inflación anual, derivado de los incrementos a impuestos y aranceles que entraron en vigor el 1 de enero, con un impacto concentrado principalmente en el componente de mercancías, el cual venía mostrando una moderación en su tendencia alcista.

Los economistas explicaron que los efectos estimados por los incrementos al IEPS resultaron ligeramente menores a lo anticipado, mientras que, tal como lo habían previsto, el impacto de los mayores aranceles se estaría reflejando de forma gradual en los precios.

Estos comentarios se dieron luego de que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) informara que la inflación en México retomó una trayectoria ascendente, al ubicarse en 3.77% anual durante la primera quincena de enero, lo que puso fin a una racha de dos quincenas consecutivas de desaceleración.

El avance de la inflación general estuvo explicado, principalmente, por el comportamiento de la inflación subyacente, que aceleró a 4.47% anual, después de dos quincenas seguidas de moderación. Este indicador, que excluye bienes y servicios con precios más volátiles o ajenos a condiciones de mercado, continúa mostrando resistencia a la baja. De hecho, la última ocasión en que se mantuvo por debajo de 4.0% fue entre la primera quincena de septiembre de 2024 y la primera quincena de mayo de 2025.

En contraste, la inflación no subyacente, que agrupa los precios más volátiles, se ubicó en 1.43% anual, ligando tres quincenas consecutivas de desaceleración. No obstante, advirtieron que un eventual repunte de este componente podría llevar nuevamente a la inflación general por encima de 4.0%.

La variación quincenal fue de 0.31%, por debajo de la estimación de Banamex (0.42%) y del consenso (0.40%), además de situarse por debajo del promedio histórico de los últimos 15 años para una primera quincena de enero, que es de 0.36%.

De acuerdo con el análisis, la variación quincenal se explicó principalmente por el aumento en los precios de mercancías alimenticias, en parte asociado a los incrementos al IEPS en bebidas y cigarrillos; por las mercancías no alimenticias, donde aún no se habrían manifestado de manera significativa los mayores aranceles a países con los que México no tiene acuerdo de libre comercio; así como por el componente de vivienda.

Los analistas señalaron que la sorpresa a la baja en la inflación de mercancías se relaciona con aumentos de precios menores a lo proyectado al excluir estos factores, lo que podría responder a un cambio en la estacionalidad de este componente o a menores presiones, situación que, indicaron, podrá evaluarse en las próximas lecturas.

En este contexto, anticipan que persistirán presiones sobre los precios de las mercancías debido a los mayores aranceles, aunque estas serán contrarrestadas parcialmente por la apreciación del tipo de cambio, la relativamente baja inflación de precios al productor y el crecimiento económico modesto que se prevé para el año.

Por el lado de los servicios, los economistas destacaron que la inflación anual de este componente aún se mantiene alejada de su promedio histórico, presionada por factores como el incremento acumulado de los salarios.

En ese sentido, estiman una disminución moderada de la inflación anual de servicios en 2026, en un entorno donde el crecimiento económico y la generación de empleos se mantendrán contenidos, y los incrementos salariales reales permanecerán en niveles similares a los observados en años previos.

Anticipamos una disminución gradual en la inflación anual subyacente en su conjunto posterior al repunte a 4.5% que proyectamos para el primer trimestre.

“Para la inflación no subyacente anual, estimamos que seguirá con incrementos moderados, que respondería a aumentos en la inflación de agropecuarios, mientras que proyectamos que la inflación de energéticos se mantendría baja por la disminución estimada de las referencias internacionales”, indicaron.

En conjunto, prevén que la inflación general anual cierre 2026 en 4.2% y la subyacente en 4.1%. Entre los riesgos al alza, destacaron efectos mayores o de segundo orden derivados de los incrementos en impuestos que podrían provocar una aceleración superior a la estimada de la inflación subyacente, un mayor traspaso del aumento al salario mínimo hacia otros salarios que frene la desaceleración en los servicios, así como condiciones climatológicas y sanitarias desfavorables que impacten los precios agropecuarios.

Como riesgos a la baja, consideraron efectos más amplios de la holgura económica y de la apreciación del tipo de cambio sobre los precios, así como la posibilidad de que la inflación de productos agrícolas regrese a su media de forma más lenta, en un escenario de condiciones climatológicas favorables.

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