El bajo crecimiento económico se ha convertido en uno de los principales riesgos para las finanzas públicas de México y, si la tendencia se prolonga, podría terminar afectando el grado de inversión del país, advirtió Franklin Templeton.
Durante un webinar sobre las perspectivas económicas, Nadia Montes de Oca, senior portfolio manager de Franklin Templeton México, señaló que la economía mexicana permanece en una especie de “piloto automático”, con tasas de crecimiento reducidas que se han mantenido durante varios años.
La especialista explicó que el problema no es únicamente que México crezca poco, sino que esta situación se haya prolongado durante demasiado tiempo, acumulando un rezago que termina afectando el desempeño de la economía.
Montes de Oca señaló que esta situación también complica la posición de las finanzas públicas, debido a que una economía con poco dinamismo limita la posibilidad de incrementar la recaudación y, al mismo tiempo, reduce el margen disponible para financiar otros proyectos.
En este contexto, consideró necesario generar un estímulo que permita romper la trayectoria de bajo crecimiento y evitar que la economía continúe avanzando a un ritmo insuficiente.
La relación entre crecimiento y finanzas públicas cobra relevancia ante la evaluación de las agencias calificadoras. De acuerdo con Montes de Oca, éstas han señalado que las cuentas públicas no han evolucionado de la manera que se esperaba, pese a que se han observado algunos avances.
La especialista advirtió que, sin un mayor crecimiento, será difícil fortalecer los ingresos públicos y corregir de manera sostenible la situación fiscal, lo que podría derivar en una corrección de las calificaciones soberanas.
Franklin Templeton considera que el riesgo no se limita a una eventual desaceleración de corto plazo. La preocupación está en que el bajo crecimiento se mantenga durante varios años y continúe acumulando efectos sobre la economía y las finanzas públicas.
Bajo este escenario, Montes de Oca estimó que México podría perder el grado de inversión en los próximos años si no se modifica de manera significativa la trayectoria actual.
Para cambiar este escenario, la especialista destacó la necesidad de impulsar el crecimiento de manera más estructural, con una mayor inversión que permita fortalecer la capacidad productiva de la economía.
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