El gobierno federal sobreestimó en el paquete económico de 2023 su expectativa de crecimiento para el próximo año, al proponer una tasa de 3%, que de no cumplirse, afectará la captación de ingresos tributarios y, por tanto, la calificación crediticia de México, consideró la agencia calificadora Moody’s.
“La relación entre lo fiscal y el crecimiento está dada por los ingresos. Si el crecimiento no es tan dinámico podría pesar sobre algunos tipos de ingresos”, comentó Renzo Merino, analista soberano para México de la agencia Moody’s.
“Hay otras variables que, claramente en el contexto actual, son mucho más difíciles de pronosticar como el precio del petróleo y de los combustibles (…) y no vemos que haya revisión de esas dinámicas en el caso del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), por ejemplo”, agregó el experto.
En conferencia de prensa, para comentar la presentación del paquete económico 2023, Renzo Merino destacó que los supuestos del gobierno mexicano sobreestiman la tasa de crecimiento económico, que duplica el promedio de las estimaciones de los analistas, y que al mismo tiempo subestima la tasa de inflación para el cierre del próximo año, al ubicarla en 3.2%.
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Moody’s espera que el Producto Interno Bruto (PIB) de México avance 1% en 2023 y que la inflación concluya en 4.7%. De modo que el panorama “optimista” del gobierno federal abre el riesgo de que no se cumplan las expectativas y que, por tanto, lo resientan las finanzas públicas.
“Una subestimación de la inflación y de las tasas de interés podrían complicar aspectos como la carga de intereses del gobierno, que afectarían métricas clave para nosotros desde la perspectiva de la deuda soberana”, advirtió Renzo Merino.
Actualmente, la calificación de Moody’s para la deuda mexicana se ubica en Baa1, aunque con perspectiva negativa.
El experto hizo ver que el panorama es desafiante para México, ya que el país no ha logrado reponer su ritmo de crecimiento previo a la pandemia del Covid-19, además de que la tasa de inflación seguirá alta –conforme a la tendencia vista hasta el momento— y no se espera que converja al objetivo del Banco de México (Banxico) antes del año 2024.
Si bien el gobierno mexicano ha cumplido con su objeto de no elevar el endeudamiento público más allá de 50% del PIB, la perspectiva de bajo crecimiento económico y un escenario de incertidumbre en los mercados internacionales -por los movimientos de política monetaria en varios píases- hacen pensar que la carga de intereses puede ser cada vez más pesada para las autoridades fiscales, agregó Renzo Merino.
“Lo que vemos es que será más complicado en los próximos años que se mantenga la estabilidad de la relación deuda-PIB”, dijo el experto.
(Con información de Expansión y Reforma)
GC





