Algunos de los integrantes de la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) coincidieron en que aún no es el momento de iniciar un ciclo de recortes a la tasa de interés del banco central, pues el balance de riesgos para la trayectoria prevista para la inflación se mantiene sesgado al alza.
En las Minuta de la reunión que sostuvieron con motivo de la decisión de política monetaria anunciada el 21 de marzo de 2024, un miembro resaltó que el nivel de restricción monetaria alcanzado ha permitido avanzar de manera consistente en el proceso de desinflación.
Abundó que si bien la inflación ha disminuido, el balance de riesgos para su trayectoria prevista se mantiene sesgado al alza, y entre los principales riesgos destacó que, a pesar de la restricción monetaria, la actividad de la economía nacional continúe mostrando resiliencia y que las presiones de demanda ralenticen la caída de la inflación, o incluso que la revierta.
Mencionó que la inflación subyacente también podría persistir en niveles elevados o estabilizarse en niveles superiores al previsto en sus pronósticos. Además, podría observarse una depreciación de la moneda nacional mayor que la anticipada.
Alertó que la materialización de estos riesgos podría obstaculizar la convergencia de la inflación a su meta en el horizonte de planeación.
Sin precisar si se trata del mismo miembro, la minuta resalta que un integrante sugirió cautela al cotejar la postura monetaria actual con otros episodios, ya que cada uno tiene su propia problemática, circunstancias y causales. Advirtió que, con base en la evidencia internacional, el error más común en episodios inflacionarios es comenzar prematuramente la relajación monetaria.
En ese sentido, subrayó que debe dejarse claro que el enfoque es en el largo plazo y que el banco central tiene que comunicar que no se está satisfecho con la disminución de la inflación y que “aún queda camino por recorrer”.
“Consideró que si la inflación y sus expectativas no disminuyen de manera clara y continua en los siguientes meses la tasa objetivo no debería reducirse. Señaló que, en su opinión, la eficacia de la política monetaria en México es baja, por lo que se requiere de una postura monetaria restrictiva, elevada y perdurable”, resalta la Minuta.
Este miembro agregó que, a diferencia de episodios anteriores, la persistencia inflacionaria en esta ocasión es más elevada y, actualmente, las condiciones monetarias globales, la posición cíclica de la economía nacional y la política fiscal expansionista son consistentes con que deba tenerse una postura más restrictiva.
Bajo este contexto, sostuvo que el espacio para bajar la tasa objetivo pudiera ser muy limitado.
Finalmente, señaló que se tiene que mostrar una actitud firme ante un panorama inflacionario sesgado al alza e incierto.
Otro miembro coincidió que, si bien el proceso de desinflación ha continuado y las expectativas de inflación se mantienen estables y ancladas, la situación actual aún presenta incertidumbre.
En ese sentido, opinó que el más reciente anuncio de política monetaria deberá reflejar un tono de cautela, es decir, que la disminución propuesta no debe interpretarse como un proceso de normalización de la política monetaria ni de complacencia con el nivel de inflación, sino como uno que busca calibrar el nivel de restricción monetaria prevaleciente con la evolución de la inflación y sus perspectivas.
Argumentó que la comunicación debe propiciar que el mercado ajuste sus expectativas a lo que probablemente será un ciclo más lento y de mayor duración respecto de episodios pasados, con el claro compromiso de fortalecer la estabilidad económica y financiera del país.
Según la Minuta, un miembro puntualizó que mantener una postura restrictiva seguirá siendo necesario, ya que “prevalecen retos y falta camino por recorrer”.
Explicó que, aun recortando la tasa, la postura monetaria permanecería claramente en terreno restrictivo, continuaría operando a través de sus canales y se mantendría lo suficientemente robusta ante cambios en la postura relativa a otras economías.
Cabe mencionar que este mismo miembro juzgó muy relevante “que la política monetaria se conduzca con un enfoque de gradualidad, no sólo en magnitud sino en tiempo”. Esto, debido al actual entorno en el que prevalecen retos como la persistencia de la inflación de servicios.
Sostuvo que la gradualidad en tiempo indica que realizar ajustes no significa que se inicie un ciclo continuo.
Finalmente, reiteró que el reto hacia delante es ajustar el grado de restricción de tal forma que se reconozcan los importantes avances de la dinámica inflacionaria y que, asimismo, se atiendan los retos que aún prevalecen en el trecho que queda por recorrer hacia la meta de 3 por ciento.
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