Los ajustes al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), que se aplica a bebidas azucaradas y cigarros, junto con los aranceles aprobados para economías sin tratado de libre comercio con México, serán fuente de nuevas presiones inflacionarias en 2026, de acuerdo con Citi.
En conferencia de prensa, Julio Ruíz, economista en jefe de Citi México, recordó que a partir del 1 de enero entrarán en vigor los incrementos al IEPS en productos considerados nocivos para la salud. Explicó que el impacto se verá primero en la inflación de bienes, aunque prevé que las presiones se moderen conforme avance el año.
Aun así, advirtió que el efecto será relevante para el arranque de 2026.
Sobre los aranceles que México impondrá —enfocados principalmente en China, al no existir tratado de libre comercio—, el economista enfatizó que también tendrán un efecto alcista en los precios.
“Entonces, estas dinámicas estarán haciendo que la inflación subyacente se haga relativamente persistente y prácticamente tenga un comportamiento lateral para 2026”, dijo.
Citi México prevé que la inflación subyacente cierre el año en una tasa anual de 4.2%, mientras que la inflación general se ubicaría en 4.4%, todavía por encima del objetivo de 3% del Banco de México (con un margen de un punto porcentual).
Para Ruíz, esta combinación de riesgos inflacionarios limitará la capacidad del banco central para seguir recortando la tasa de referencia.
“Yo creo que ellos van a tratar de ver cómo se comporta la inflación en los primeros meses de 2026 para ver si siguen teniendo espacio para seguir recortando la tasa o es un poco más limitado o incluso pudieran hacer una pausa en los recortes”, sostuvo.
El economista también apuntó a otro factor que complicará la trayectoria de los precios el recién aprobado aumento al salario mínimo. Consideró que este ajuste incidirá en la desaceleración del sector servicios, pese a que el gobierno federal ha asegurado que no tendrá efectos sobre la inflación general.
“Cada vez que tienes un incremento en los salarios mínimos, tienes también un incremento asociado en el promedio de los salarios del sector formal”, explicó.
Para 2026, el salario mínimo subirá 13%, una proporción similar al ajuste de 12% del año previo. Ruíz señaló que esto podría considerarse positivo, aunque subrayó que la estructura del mercado laboral amplifica su efecto.
“El porcentaje del sector formal que gana el salario mínimo ya no es tan bajo como antes. Ahora, alrededor del 20% del sector formal está ganando el salario mínimo, 10 años atrás era menos de 5%”, detalló.
Añadió que, si se considera a toda la fuerza laboral, casi 50% de los trabajadores recibe al menos un salario mínimo.
“Entonces, si juntas estas dos cosas, te dice que, aunque los incrementos han sido menores relativo a los 20% que se observaron en la administración anterior, el hecho de que un porcentaje más grande de los trabajadores gane el salario mínimo te puede afectar mucho más el salario y a su vez la desinflación del sector servicios”, afirmó.





