La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) alertó que un incremento en las barreras comerciales (aranceles), especialmente en insumos críticos, podría generar daños considerables en las cadenas de suministro y afectar la producción mundial.
En su más reciente Informe de Perspectivas Económicas, el organismo expuso que, aunque las medidas arancelarias y la incertidumbre global han tenido hasta ahora un impacto relativamente moderado, un repunte en estas restricciones tendría efectos más severos para la economía internacional.
La OCDE señaló que la actividad económica global ha mostrado una resiliencia mayor a la anticipada este año; sin embargo, persisten fragilidades que podrían limitar la recuperación.
La institución abundó que los efectos completos del aumento de aranceles aún no se reflejan totalmente, pero ya comienzan a observarse en las decisiones de gasto, en los costos que enfrentan las empresas y en los precios al consumidor, con especial incidencia en Estados Unidos.
Ante este panorama, prevé que el crecimiento del PIB global se modere de 3.2% en 2025 a 2.9% en 2026, para luego repuntar a 3.1% en 2027.
La institución remarcó en su Informe que dos riesgos destacan en el corto plazo: un posible incremento en los aranceles entre Estados Unidos y China, y la introducción de restricciones más amplias a la exportación de productos críticos.
De acuerdo con la organización, este tipo de medidas podría intensificar las tensiones geopolíticas y elevar la incertidumbre en torno a la política comercial, afectando a diferentes países e industrias. Además, la reconfiguración de las cadenas de producción implicaría costos adicionales que eventualmente se trasladarían a los precios, lo que frenaría el crecimiento y reduciría la eficiencia económica en el largo plazo.
Otro factor de riesgo es la posibilidad de que ambas potencias apliquen aranceles a una gama más amplia de bienes, incluidos productos farmacéuticos y semiconductores, lo que generaría efectos en cascada a lo largo de las cadenas de suministro. El encarecimiento de estos bienes podría desacelerar el consumo y la inversión, mientras que “muchos países se verían afectados por una menor demanda estadounidense de productos de estos sectores afectados”.
La OCDE también advirtió que otras economías podrían responder con mayores barreras comerciales para proteger a sus industrias de la competencia derivada de precios más bajos, sobre todo si las rutas de comercio se desvían hacia los países que mantienen aranceles elevados. Esto, además, incrementaría la incertidumbre sobre la política comercial y afectaría negativamente la inversión y la confianza de los consumidores.
“Una mayor incertidumbre en las políticas comerciales también ralentizaría aún más el crecimiento del comercio”, alertó.
Aun con este panorama, el organismo destacó que la reducción de barreras arancelarias bilaterales y una mayor previsibilidad regulatoria fortalecerían el crecimiento económico y comercial, además de contribuir a disminuir la inflación.
También subrayó que avanzar en la eliminación de obstáculos al comercio de servicios transfronterizos abriría nuevas oportunidades para las economías.
La OCDE insistió en que el diálogo constructivo entre países será determinante para reducir tensiones y mejorar las perspectivas económicas.
“En igualdad de condiciones, un mercado global abierto y eficaz implica mejores niveles de vida y un crecimiento más sólido. Los gobiernos deben colaborar productivamente para que los acuerdos comerciales internacionales sean más justos y funcionen mejor, preservando así los beneficios económicos de los mercados abiertos y el comercio global basado en normas”, concluyó el organismo.
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