El costo para México de no llegar a un acuerdo con Estados Unidos y Canadá en materia energética sería la imposición de aranceles y la pérdida de oportunidades de inversión, consideró UBS.

“Se avecina un largo proceso de resolución de diferencias que, en última instancia, podría dar pie a la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos y Canadá a modo de represalia. A juicio de los analistas, el mayor costo potencial para México en caso de no resolver la disputa provendría de las oportunidades de inversión perdidas”, expuso.

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Para el grupo financiero, la solicitud de consultas sobre las diferencias en la política energética de del país es “la primera gran prueba de fuego” para el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

En el mejor de los casos, dijo, las partes lograrían resolver la cuestión en la fase de consultas, pero UBS considera no le parece muy probable, ya que entra en juego el componente ideológico en el debate de fondo, con puntos de vista diferenciados sobre lo que se negoció en el tratado.

Añadió que el proceso de solución de controversias podría dar pie a la imposición de aranceles a modo de represalia. Para México, las repercusiones irían más allá del sector energético y podrían afectar a una amplia variedad de productos, entre ellos las exportaciones agrícolas y de automóviles.

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“La disputa comercial podría empañar la valoración que puedan hacer los inversores sobre México como destino para acercar la producción, y una cantidad insuficiente de inversiones en el sector energético podría entrañar problemas para la disponibilidad de la energía en los próximos años”, dijo.

En su opinión, las consultas y el posible dictamen del panel podrían servir para poner de manifiesto la importancia de la inversión e innovación del sector privado en el mercado energético.

FP