Aplicar aranceles a vehículos mexicanos, o imponer sanciones o tarifas a cualquier parte del sector automotriz, no sólo tendrá un impacto negativo para México, también lo resentirán Estados Unidos y Canadá.
Lo anterior fue advertido por Rogelio Garza, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), en una entrevista para el podcast Norte Económico de Grupo Financiero Banorte.
De acuerdo con el ejecutivo, aunque un cambio en las reglas de operación del tratado comercial entre los tres países (T-MEC) implicaría desafíos a la industria, se trata de “cadenas que se han instalado, se han fortalecido y se han hecho interdependientes entre los países”.
“La industria, enfrenta un riesgo: un cambio en el modelo de operación. Venimos operando con una regla de origen, y con un tratado vigente, que se negoció con el gobierno del presidente (Donald) Trump. Quieren cambiar la forma en la que estamos, y las empresas están definiendo sus operaciones, su logística.
“Entonces al querer cambiar esa regla, pues hay una vulnerabilidad, pero yo creo que aquí el sector tiene una fortaleza.
“La fortaleza es esta integración de las cadenas productivas, de 30 años para acá, son cadenas que se han instalado, se han fortalecido, se han hecho interdependientes entre los países, al grado de que ahorita sancionar o imponer alguna tarifa a cualquier parte, ya sea Canadá, Estados Unidos o México, del sector o de la cadena de suministro, pues lleva consigo automáticamente un impacto en las demás, en los otros dos países”, expuso.
De acuerdo con Garza, dicha fortaleza “no se puede acabar de un día para otro, o de un mes para otro, o de un año para otro”, pues “formar las cadenas se han venido fortaleciendo con el tiempo, se han venido haciendo interdependientes con el tiempo y no es una petición de ahorita quiero que ya se cambien mañana para acá, eso es imposible, no se puede cambiar eso así”.
“Entonces, esta dependencia, esta interdependencia, este fortalecimiento de las cadenas, es una gran fortaleza de esta industria que creo yo que es lo que va a hacer que prevalezca y que continúe siendo una industria fuerte a nivel Norteamérica en los tres países”.
Para Garza, la integración trilateral es aún más fuerte que la amenaza de cambiar el modelo de operación del T-MEC, tanto en su regla de origen o en su conjunto en general, por lo que considera que el tema se terminará resolviendo en el transcurso de los siguientes meses “a favor de la industria automotriz, no la mexicana, no la americana, no la canadiense, de la industria automotriz de estos tres países de Norteamérica”.
De acuerdo con la AMIA, una prueba de la fortaleza de la industria son los resultados récord de 2024: casi 4 millones de vehículos fabricados, 3.6 millones de ellos exportados al mundo, de los cuales 80% se destinaron a Estados Unidos.
Al respecto Odracir Barquera, director general de la Asociación, resaltó que la industria automotriz nacional está en el top cinco de los productores mundiales de vehículos.
“En 2024, México subió dos lugares, a ser el quinto productor mundial de vehículos. En 2023 habíamos llegado al séptimo lugar. Un logro bastante importante y es por 30 años de integración de América del Norte”, destacó.
Recordó que, en 2020, con la renegociación del T-MEC, subieron mucho las reglas de origen con respecto al TLCAN, eran 62.5 y pasaron a 75%, pero además se impusieron nuevos requisitos como el valor de contenido laboral y el porcentaje mínimo de compras de acero y aluminio dentro de la región.
Según Barquera, esto volvió al T-MEC el tratado más estricto en el mundo con la industria automotriz, “y eso generó evidentemente necesidad de reajuste de las cadenas de producción y de las cadenas de suministro y necesidad de inversiones adicionales”.
“Afortunadamente, gracias a los casi 30 años, en aquel entonces de TLCAN, ya el nivel de integración de la industria automotriz en América del Norte era muy, muy profundo y seguimos siendo muy profundos.
“No obstante, cualquier cambio que haga más restrictivo un tratado comercial, cualquier cambio que vaya quitando esa flexibilidad de integración y de intercambio comercial, evidentemente tiene un impacto en las operaciones de una industria como la automotriz”, concluyó.
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