La determinación de Estados Unidos de imponer un arancel de 30% a productos mexicanos que son importados a ese país no es un simple ajuste, sino un momento decisivo que podría transformar cómo se negocia, comercia o colabora entre ambos países en el futuro, de acuerdo con Intercam Banco.
En un análisis, la institución financiera resaltó que “a nivel estructural”, la medida que entrará en vigor el próximo 1 de agosto “marca un punto de inflexión en la relación comercial entre ambos países”.
“Supone un escalamiento en las tensiones comerciales entre ambos países, ya que se da en un contexto en que se anunciaban los aranceles recíprocos actualizados, de los cuales México y Canadá habían sido excluidos en un inicio (por formar parte del T-MEC)”, resaltó.
El banco abundó que, al revisar el detalle de las importaciones de productos mexicanos que serán impactados (a nivel de 4 dígitos bajo el sistema armonizado arancelario), se encontró que la mayor afectación será para el sector automotriz.
El daño no sólo sería para la industria automotriz mexicana, pues hay bienes o commodities que representan hasta 78% del total de las importaciones que hace Estados Unidos, lo que supone costos más altos para los estadounidenses. Este es el caso de vehículos automóviles para el transporte de mercancías.
Igualmente, será impactado el sector cervecero, que concentra 83% de las importaciones de Estados Unidos.
También resultarán afectados alimentos como el aguacate, otros frutos y el tomate, con participaciones mayores a 70% en sus rubros; la plata, con más de 50% del mercado; y algunos enseres domésticos, material eléctrico y médico.
“En caso de implementarse el arancel de 30%, la afectación (en suma) no será menor e impactará a diversos sectores de la actividad económica, poniendo mayores presiones en un entorno de debilidad para la economía mexicana”, advirtió Intercam.

De acuerdo con el comunicado oficial de Estados Unidos, el nuevo arancel se justifica por el insuficiente avance de México en el combate al tráfico de fentanilo y la inacción percibida frente a los cárteles del narcotráfico.
El presidente de EU, Donald Trump, argumentó en una carta enviada a su homóloga mexicana, Claudia Sheinbaum, que, si bien México ha colaborado en materia de seguridad fronteriza, su respuesta ha sido insuficiente para detener la amenaza que representan estas organizaciones criminales para la seguridad nacional de EU.
Igualmente, el mandatario acusó al gobierno de México de mantener una estructura arancelaria y barreras no arancelarias que contribuyen a un déficit comercial “insostenible” con EU, “el cual se percibe como un riesgo tanto para la economía como para la seguridad nacional”.
Según lo estipulado, el arancel de 30% se aplicará de manera transversal y adicional a cualquier tarifa sectorial vigente y solo estarán exentas de este arancel aquellas empresas mexicanas que relocalicen sus procesos productivos en territorio estadounidense.
Finalmente, Trump advirtió que cualquier represalia arancelaria por parte de México será contrarrestada con incrementos adicionales sobre la tarifa base de 30%.
Es importante destacar que México ya enfrenta diversos aranceles sectoriales y específicos, por ejemplo: de 25% al contenido no estadounidense en autos, de 25% a los productos que pasan fuera del T-MEC y de 50% al acero y aluminio.
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